jueves, 19 de enero de 2012

VIII CARRERA SOLIDARIA PARA SALVAR A LOS NIÑOS DEL CONGO



Queridos corredores, patrocinadores y organizadores de la VIII carrera solidaria para salvar a los niños del Congo:
 La infancia es sagrada. La infancia es una etapa vital que requiere la mayor protección porque los niños son nuestro futuro y nuestro  mundo de mañana dependerá de cómo cuidamos y educamos a los niños de hoy.

Cada uno de los adultos albergamos en nuestro interior el niño que fuimos en su día y si hoy somos unos adultos equilibrados es porque alguien, cuando éramos niños, nos dio, de diversas formas y desinteresadamente, todo su amor.

Los seres humanos, de bebés, somos los seres vivos más desvalidos del planeta tierra ¿No habéis visto, en cambio, cómo el potro recién nacido se pone en seguida de pie, tembloroso, y empieza a caminar junto a su mamá yegua? Y, sin embargo, el bebé humano necesita más de un año de cuidados para empezar a caminar y convertirse en “potrito” y para poder sobrevivir por sí mismo.

 Y estos seres desvalidos de la naturaleza que somos los humanos nos necesitamos unos a otros  para salir adelante, necesitamos cuidados, amor, enseñanzas y un clima de paz durante nuestra infancia. Por eso es imprescindible la solidaridad de todos cuando  un único niño del mundo esté falto de protección.

Y en el Congo los mayores se han puesto a hacerse la guerra unos a otros y los niños se han quedado sin el amor de sus mayores, porque cuando hay una guerra el amor se cuela y se pierde por los agujeros que hacen las metralletas y la mirada adulta, teñida de odio, deja de ver a los niños como niños y los transforma en adultos débiles sobre los que hacer recaer toda su frustración y esclavizan a los niños o los convierten en soldados de una guerra que ellos no iniciaron, porque la infancia no inicia guerras, porque la infancia es sagrada, porque la infancia solo da amor y pide amor.

 Save the Children ha organizado esta Carrera Solidaria para ayudar a miles de niñas y niños de la República Democrática del Congo. Cada zancada que has dado como  potrito o caballo ganador, al paso, al trote o al galope- da igual- y cada gota de sudor que has derramado pueden equivaler a poner un ladrillo para reconstruir una escuela en el Congo, a un lapicero o a un cuaderno, a una comida nutritiva para un niño en el comedor de su cole, a que un niño congoleño tenga un profe bien formado, un médico y protección frente abusos sexuales y secuestros.

¡Nunca el deporte, tu deporte ha estado más unido a conseguir la paz!
¡Muchas gracias, patrocinadores, organizadores y deportistas solidarios!