domingo, 21 de febrero de 2010

Roma, Atenas, Europa. Relectura y comentario de la obra de Eva Cantarella "El peso de Roma en la cultura europea"







Los creadores del concepto de Europa no son precisamente mediterráneos, sino del centro del continente. Ahora, tras la crisis en Grecia, vuelve a resurgir la detestable sigla inglesa PIGS ( tradúzcase cerdos en un solo término o en cuatro vocablos gentilicios: portugueses, italianos , griegos y los de Spain o españoles) para denominar a los países más "pobres" de esta unión europea, estos países del Mare Nostrum que aportaron su esencia cultural a los países centroeuropeos y septentrionales. Ahora son los "bárbaros" del norte los que han de acudir a rescatar "oikonomicamente" a la cuna de la democracia, Grecia, quien en su época dorada los denominó bárbaros por no entender los fonemas que proferían(oían bar, bar) y que podemos asimilar al bla bla bla que en español ponemos en las viñetas cuando alguien habla y no especificamos qué dice. Este concepto de bárbaro, surgido en Grecia, contraponía su idea de civilidad frente a la incivilidad que observaban en los persas.
Posteriormente, los romanos lo aplicaron a los invasores norteños( alemanes e ingleses).Digamos que Francia, con su dominación romana más tardía, era un lugar de mezcolanza e intercambio. De hecho, el francés es la lengua romance más evolucionada debido a su posición central dentro del Imperio Romano.

Con la invasión de los bárbaros Europa se enclaustra en un sistema feudal clerical y guerrero que trata de ser autosuficiente y que derivó en las monarquías absolutas de Francia e Inglaterra, conformadoras del estado nacional. Pero el Papado, ubicado en Roma, fue un problema para los países del norte de Europa, por lo que se acometió la Reforma, que tanto nos ha separado en nuestra forma de ser de los otros europeos, los protestantes del norte.

Siempre se nos ha hecho creer que Roma sólo fue una difusora magnífica de todo lo griego desde la frase horaciana Graecia capta ferum victorem cepit.Si estudiamos el inicio de esta creencia, veremos que tiene su origen en el Romanticismo decimonónico que exaltaba por encima de todo la idea de libertad, de creatividad, de espíritu que rezumaba la Hélade en contraposición a la idea de prisión poderosa y disciplina militar que tenían de los romanos.

Si nos remontamos al siglo XVIII,el de la Razón, la Ilustración o de las Luces, Roma tenía igual o mayor prestigio que Grecia. Así, Adam Ferguson dijo "conocer la historia de Roma significa conocer la historia del mundo". Chateaubriand en 1797, en calidad de emigrante en Londres, publicó, en su Ensayo sobre las Revoluciones "Nuestra Revolución ha sido producida en parte por aquellos literatos que, siendo más habitantes de Roma y de Atenas que de sus países, han tratado de reintroducir en Europa las costumbres antiguas".(¡Cómo me gusta esta frase de Chateaubriand! ¡Así me siento yo,habitante más de Grecia, Roma y Europa que sólo de Hispania!) Se pensaba entonces en una Roma "pura", no entreverada de cristianismo, que abogaba por una República defensora del pueblo, de un pueblo heroico lleno de hazañas de virtud pública que los padres de la Revolución francesa leyeron en Tito Livio y Plutarco.
El amor a la patria y a las leyes patrias de los romanos inspiró a Robespierre.

Y los europeos, tanto los "cerdos" - países susceptibles de ser invadidos turísticamente por los "cerdos" del norte- como los "bárbaros" - países susceptibles de ser invadidos en oleadas de emigración laboral por los "bárbaros" del sur-, somos hijos de esa virtud patria de libertad (Grecia con sus polis...),igualdad (Roma con su - nuestro Derecho...) y fraternidad ( la eclesia cristiana reformada o "contrarreformada"...).
Trabajemos al unísono en vez de insultarnos.

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