miércoles, 30 de diciembre de 2009

UNIDAD O DECADENCIA









Hoy, leyendo el periódico La Razón, con una vista maravillosa del foro-plaza mayor de Pincia, me ha sido muy grato sentir de nuevo las palabras de Francisco Rodríguez Adrados en un artículo que reproduciré a continuación, titulado "Unidad o decadencia".
Me encanta que un sabio de este estilo siga vivo( y por muchos años) y pugnando por la unidad del mundo, por el esfuerzo en el aprendizaje y por evitar, en suma, la decadencia mundial.
Después he pasado por la puerta de la Uniuersitas Castellae y leer su lema me ha renovado la esperanza de que transmitir valores y conocimiento impulsa a nuestros alumnos hacia la libertad.FAC SAPIAS ET LIBER ERIS.

El primer trimestre lo hemos terminado con buenos resultados en general.El día 22 de diciembre- el de la lotería y el de las notas que no son una lotería- fue un tanto especial. Me sorprendió que, jugando al ahorcado con palabras difíciles en cuanto a su ortografía, los niños de 1º de ESO ahorcaron, motu proprio, a un papanoel que no sienten suyo( me juraban y perjuraban que nunca lo hubieran hecho con un rey mago). Y fue muy agradable cuando, tras entregar las notas de mi tutoría de bachillerato, una chica que tenía un 10( la única de la clase) en Lengua y Literatura entró en el aula cuando yo ya recogía mis cosas y me dio las gracias y le dije que gracias a ella por ser tan sensible hacia nuestro lenguaje español y el arte de entretejerlo en los textos. Empiezo a percibir una revalorización de los buenos modales y de la pleitesía, es una gozada.Y es fantástico recoger la cosecha invernal de los alumnos de Latín. Ninguno ha bajado del notable, pues, durante tres meses, se han pegado casi literalmente por traducir y leer dramatizadamente la Eneida.
Además, una alumna que tuve hace dos años en Aragón acaba de decirme que está estudiando Filología Clásica y le he contestado que siento un orgullo griego, casi hybris. Las inoculaciones emocionales y culturales que realizamos los profes de Clásicas son muy "peligrosas". Y me alegro mucho por ella, porque, según un estudio realizado por la Universidad de Zaragoza, actualmente están encontrando trabajo casi todos los licenciados en Letras. Es el acabose de la tiranía de esa frase que siempre he despreciado "el que vale vale y el que no para letras". Por fin nos hacemos y se nos va haciendo justicia. Aunque sólo fuera por estas noticias merece la alegría( en vez de la pena) seguir en la palestra( yo de pequeña pensaba que la palestra era la tarima de la clase, hasta que me enteré de que era el lugar de entrenamiento en los gimnasios griegos).Al fin y al cabo es sólo una identificación metafórica.

En el 2010 tenemos una nueva década por delante,muchos deseos por los que trabajar(los deseos no se cumplen si no se trata de que se cumplan).Que Jano bifronte nos permita aprender del pasado para encarar con sabiduría el futuro. Nunc est bibendum et nunc est discendum et vivendum. FELICEM ANNUM NOVUM!






UNIDAD O DECADENCIA
30 Diciembre 09 Francisco Rodríguez Adrados*

Desde que tengo uso de conciencia he venido siguiendo la unidad esencial del mundo y la decadencia del mundo, verdad ambas. Siempre he creído en esa unidad esencial del mundo. Los sentimientos y esperanzas del hombre son siempre los mismos. Traen avance y felicidad –y desgracia– cuando se ve todo al alcance de la mano, con mente simple. Los intentos de reducir al hombre a una bondad pasiva, controlada –los de Buda, Platón, Cristo, los ilustrados, los revolucionarios, marxistas, buenistas– han fracasado. El paraíso sigue lejos. Obama, que representaba la esperanza, retorna a la guerra justa, lo único que queda, parece, en situaciones críticas.
Los idealismos no han logrado hacer un mundo más justo sino en unos pocos puntos. Pese a que lo que era justo en esos movimientos ha sido aceptado por todos. Pero tras Montesquieu vino la Revolución, tras las repúblicas liberales desestabilizadas, el caos. Ya lo anunciaba Platón tras experiencias amargas, tal la muerte de Sócrates.
¿Y la democracia? Era (y es) la gran esperanza. Es crisis controlada que permite suavizar los problemas con los votos, pasar sin sangre de un gobierno a otro. Pero el gran problema es que el hombre es necesariamente social, pero también es un individuo que sufre con la sociedad. Ya desde Atenas conocemos los males: dificultad de distinguir lo bueno y lo malo, juzgar por apariencias, ser manipulado por ilusiones falsas, politización de todo. Y más en un país como el nuestro en que un partido tiene que aceptar, para medio gobernar, alianzas nefastas y se niega a poner barreras a la desintegración, deja que la Constitución sea burlada.
Aquello de Protágoras de que todos los hombres tienen logos, aquello de Pericles de que las libertades pueden conjugarse con los valores tradicionales, resulta ya dudoso.
No hay país que no pregone su democracia, la palabra es como el chicle, todo lo tapa. Y, sin embargo, es la única esperanza.
En la experiencia de tantos están las dos guerras mundiales y mil guerras dispersas. Las repúblicas democráticas –en Italia, en Alemania– acababan en caos. Y las dictaduras que intentaban remediarlo –en Italia, en Alemania, en España– traían al final más y más caos. Pero el hombre es resistente y, al final, lo peor pasa, triunfa la esperanza. Ha seguido la democracia, aunque a veces repita los mismos errores de antaño y aun los agrave. Y al lado están sus enemigos declarados, una ola de terror que abrasa al mundo.
Pero sigue la esperanza. Remonta las crisis, hace que, muchas veces. los niveles de vida y de conciencia se mantengan o crezcan, que ciertos monstruos hayan desaparecido. Ciertamente, no existen paraísos ni llega el final de la Historia, que es lucha siempre como dijo Heráclito. Los paraísos siguen lejos, pese a tantos profetas.
Y hay un fenómeno innegable: la creciente unidad del mundo. Al menos, en riqueza, en ideas de vida libre, de progreso. Vuelve, imaginada o real, la antigua unidad de los humanos. Trufada de conflictos. Con programas, a veces, que intentan unir un progreso técnico y económico con un poder político opresivo. Sería triste que ese fuera el final, soñamos con otro.
En todo caso, mi temor es este: junto a esta parcial unidad, ese no siempre sincero ideal, se va implantando aquí y allá una general decadencia, unida a veces a sonrisas optimistas: que cada uno viva lo mejor posible, tan solo. Una fuerza oscura traerá el progreso, el pasado está muerto y también sus obras maravillosas.
El ideal del noble esfuerzo no está de moda. Ni el del conocimiento. Pero todos confluiremos de algún modo, viviremos mejor. Como los dioses que vivían fácilmente en Homero.
Ojalá. Pero en torno sólo vemos un arte y una cultura fragmentados. Una ruptura del ideal de la belleza y el esfuerzo. Un delegar en quien nos lleve, como un río, a ese futuro común indefinido. A un nirvana colectivo. Claro, en la vida de los individuos sigue habiendo el ideal de voluntad y de excelencia. Pero el de los que tienen el altavoz es otro: el disfrute. Un candidato lo ofrecía como programa en las elecciones en una gran pueblo de Levante, cuando yo pasaba con el coche. Continua vacación, continua fiesta.
El aprendizaje, la cultura, algo que nos ponía en conexión con el pasado y con la Humanidad entera, van desapareciendo. Quedan una enseñanza elemental y un fabuloso especialismo. Pero la conexión profunda con el pasado y con los otros va esfumándose. La enseñanza se convierte en un trámite lo más indoloro posible. Enseñanza lúdica, pruebas leves o inexistentes, fuera los estudios difíciles, la disciplina: optatividad y aprobados.
¿Cómo exigir esfuerzo cuando el ocio es la meta? ¿Cuando el turismo es pasatiempo, sin apenas lugar a pensar, a enriquecerse?
Claro que siempre sobrevive el individuo, aquí o allá. Siente, aprende, piensa por sí mismo en las peores circunstancias. Siempre ha existido. A los que procedemos de la antigua vida, la antigua sociedad, este progreso diríamos que automático, unido a una esperanza de libertad, nos sabe a regreso. A pérdida de nuestras esencias. La unidad y crecimiento del mundo la vemos unida a esta, parece, inevitable decadencia. Claro que muchos resisten todavía. Y hay síntomas tan varios y contradictorios que ignoramos qué es lo que vendrá. Nos queda luchar y esperar.

*Académico de la Lengua y de la Historia

martes, 15 de diciembre de 2009







Mosaico de Pegaso y las Ninfas en la Villa Romana de Almenara-Puras, en Valladolid(MVR)

Me apetecía traer a colación a Pegaso, el caballo alado para quien Atenea inventó las bridas,ahora que va finalizando el otoño y Pegaso desciende de su cénit en la bóveda celeste.


Lo más destacable de la villa romana de Almenara-Puras son sus pavimentos de mosaico, con motivos geométricos y vegetales de rica policromía, entre los que sobresale el de tema figurado dela sala octogonal con Pegaso y las Ninfas. Es el tema de la toilette de Pegaso realizada por dos ninfas colocadas una delante (con el busto desnudo) y otra detrás (vestida), con la personificación, en la parte superior, de la fuente, semidesnuda, a cuyos pies se representa una montaña.

Sobre un fondo de teselas blancas dispuestas en abanico tenemos una amplia
gama de colores: negro-azul oscuro, gris, rojos, ocre, amarillo y verdes y azul de vidrio en vestidos, pelo y adornos.

El tema de Pegaso y las Ninfas se encontró en S. Julián de la Valmuza
(Salamanca). Aquí Pegaso aparece sin alas en medio del agua en el acto de ser
embridado por una ninfa para iniciar el baño con dos vasos situados uno a cada lado de las ninfas.

En las ninfas llama la atención los vestidos -pese a estar en el agua- y los adornos:
pulseras y brazaletes diferentes.

“Encima se le añade un tema nuevo: la representación de una mujer semidesnuda,
con el busto descubierto, recostada sobre una roca, que tiene en su mano derecha un
cántaro inclinado del que sale agua. En la cabeza lleva una cinta y va cubierta con unas hojas o cañas y sobre el hombro lleva un manto verde, sin duda el lecho de agua. A los pies se figura una especie de montaña de cinco escalones con algún arbusto” (Mañanes,1992, p.69-70).Puede tratarse de la personificación de la fuente Hipocrene que surgía en la ladera del monte Helicón, que Pegaso hizo brotar al golpear la tierra con el pie. Esta figuración es próxima a la personificación del Nilo, representado en un vaso manante, en el Mosaico Cósmico de la Casa del Mitreo de Mérida (Badajoz).

Los adornos -collares y pulseras- son similares a los de las Ninfas del Mosaico de
Hylas de Quintana del Marco (León).

José Fernando Pablos Navazo. Romanización en Castilla y León

lunes, 14 de diciembre de 2009

miércoles, 9 de diciembre de 2009

LAS PLÉYADES HERMOSAS



















Las Pléyades recreadas por el pintor simbolista Elihu Vedder.




























Imagen infrarroja obtenida por el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA
Obsérvese cómo los pintores simbolistas son capaces de sentir,ver, captar y plasmar sin mirar por el más moderno telescopio. Es una prueba más de que los artistas son los intermediarios entre el Ser y el mundo.

Es curioso que la marca japonesa Subaru traduce a las Pléyades y su símbolo de marca son siete estrellas.La traducción en persa es Soraya.

Aún hoy Orión las persigue en el firmamento,quizá por ello constituyen un cúmulo abierto que va dispersándose. Cada paloma va volando ya solitaria hacia su destino o su destino es simplemente su viaje.

Muchos templos orientales y americanos fueron orientados hacia las Pléyades.

En la mitología griega, las Pléyades (en griego Πλειας Pleias, ‘muchas’; Πλειάδες Pleiades, ‘hijas de Pléyone’; o Πελειαδες Peleiades, ‘hijas de palomas’) eran las siete hijas del titán Atlas y la ninfa marina Pléyone, nacidas en el monte Cileno. Son hermanas de Calipso, Hiante, las Híades y las Hespérides. Junto con las siete Híades eran llamadas Atlántidas, Dodónidas o Nisíadas, niñeras y maestras del infante Dioniso. Las Pléyades eran ninfas en el cortejo de Artemisa, compartían la afición por la caza de ésta, y como ella intentaban mantener su virginidad.

Existe cierto debate sobre el origen del nombre «Pléyades». Anteriormente se aceptaba que derivaba del nombre de su madre, Pléyone. Sin embargo, es más probable que provenga de πλεϊν, ‘navegar’, pues el grupo de estrellas homónimo es visible de noche en el Mediterráneo durante el verano, de mediados de mayo hasta principios de noviembre, lo que coincidía con la temporada de navegación en la antigüedad. Esta etimología fue reconocida por los antiguos, incluyendo a Virgilio (Geórgicas i.136–8).

Las Pléyades debieron haber tenido considerables encantos, pues varios de los más importantes dioses olímpicos (incluyendo a Zeus, Poseidón y Ares) mantuvieron relaciones con las siete hermanas celestiales, relaciones que inevitablemente acarrearon el nacimiento de varios hijos:

Maya, la mayor de las siete Pléyades, fue madre de Hermes con Zeus;
Celeno fue madre de Lico con Poseidón;
Alcíone fue madre de Hirieo con Lico;
Electra fue madre de Dárdano e Iasión con Zeus;
Estérope fue madre de Enómao con Ares;
Táigete fue madre de Lacedemón también con Zeus;
Mérope fue la única de las Pléyades que no mantuvo relaciones con los dioses.
En el cúmulo abierto de las Pléyades sólo seis de las estrellas brillan intensamente. La séptima, Mérope, lo hace débilmente porque está eternamente avergonzada de haber mantenido relaciones con un mortal. Algunos mitos también dicen que la estrella que no brilla es Electra, en señal de luto por la muerte de Dárdano, aunque otras pocas versiones dicen que se trata de Estérope.

Tras ser Atlas obligado a cargar sobre sus hombros con el mundo, Orión persiguió durante cinco años a las Pléyades, y Zeus terminó por transformarlas primero en palomas y luego en estrellas para consolar a su padre. Se dice que la constelación de Orión sigue persiguiéndolas por el cielo nocturno. Según otras versiones de la historia, las siete hermanas se suicidaron porque estaban tristísimas por la suerte que había corrido su padre, Atlas, o bien por la pérdida de sus hermanas, las Híades. Tras esto Zeus las inmortalizaría subiéndolas al cielo.


El poeta griego Hesíodo menciona a las Pléyades varias veces en su obra Trabajos y días. Dado que éstas son principalmente estrellas invernales, destacan prominentemente en el antiguo calendario agrícola. He aquí un consejo de Hesíodo:

Y si el anhelo te lleva a navegar en mares tormentosos,
cuando las Pléyades huyan del poderoso Orión
y se hundan en las brumosas profundidades
y todos los borrascosos vientos rujan,
no sigas entonces con tu barco en el oscuro mar
sino, como te pido, recuerda trabajar en tierra.


Las Siete Hermanas, también conocidas como las Pléyades, parecen flotar sobre una cama de plumas en una nueva imagen infrarroja obtenida por el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA. Las nubes de polvo barren alrededor de las estrellas, envolviéndolos en un velo de colores. La vista es muy diferente de lo que se podría abservar mirando hacia el oeste un poco después del crepúsculo. Ahora mismo, la famosa familia de estrellas o cúmulo de estrellas "aprieta el paso" en los cielos de la tarde con un Venus muy brillante y deslumbrante.

Las Pléyades se encuentran a más de 400 años luz de distancia de nosotros, en la constelación de Tauro y son objeto de muchas leyendas y escrituras, puesto que se pueden observar a simple vista. La mitología griega sostiene que la multitud de estrellas fueron creadas por Zeus en el cielo para salvarla de Orión o el cazador. El poeta del siglo XIX, Alfred Lord Tennyson las describió como estrellas "brillando como un enjambre de luciérnagas enredadas en una trenza de plata."

El cúmulo de estrellas nació cuando los dinosaurios todavía vagaban por la Tierra, hace aproximadamente 100 millones de años. Es considerablemente más jóven que nuestro Sol de 5 mil millones de años. Dos de las estrellas más brillantes del cúmulo de las Pléyades eran conocidas también en la mitología griega como los padres, llamadas Atlas y Pleione, junto con sus siete hijas, Alcyone, Electra, Maia, Merope, Taygeta, Celaeno y Asterope. Hay miles de miembros adicionales que tienen una masa inferior que las anteriores, incluyendo muchas estrellas como nuestro Sol. Algunos científicos creen que nuestro Sol creció en una región atestada de estrellas como el de las Pléyades, antes de quedarse solitaria como está ahora.

En la nueva imagen infrarroja obtenida por el Spitzer destaca " la trenza enredada de plata " mencionada en el poema de Tennyson. Esta red de filamentos, coloreada de amarillo, verde y rojo en la imagen, está compuesto del polvo asociado con la nube por la cual el cúmulo viaja. La parte más densa de la nube aparece en amarillo y rojo, mientras que las zonas más difusas aparecen de color verde. Una de las estrellas paternales, el Atlas, puede ser vista en el inferior, mientras seis de las hermanas son visibles en la cima. Estrellas adicionales en el cúmulo, aparecen en todas partes del cuadro de la imagen en color azul.

( extraído de la wikipedia y página de la NASA)