viernes, 18 de abril de 2008

PRO SCIENTIA FOVENDA







El ocho de abril les he entregado una copia del siguiente escrito a todos los Jefes de Departamento de mi Centro (incluidos Director y Jefes de Estudios), para que se ofrezca el curso próximo el Latín a todos los alumnos de 4º de ESO y no sólo a los del itinerario de Humanidades. Si no me apoyan les recordaré que Linneo hizo su taxonomía en Latín, que los medicamentos llevan nombre latino o griego, o como dicen muchos profesores- que se lo he oído comentar en la sala- que no quieren que les atienda, en caso de problemas de salud, un médico menor de cuarenta años(se aseguran así de que sus médicos son hijos del anterior sistema educativo y con más razón en su vejez,añado yo, pues nuestros futuros médicos de estas hornadas de la ESO podrán confundir diagnósticos, ya que desconocerán más que nunca la terminología del Lenguaje Científico Internacional de base griega y latina). El propio Decano de la Facultad de Medicina de Valladolid ha dicho en clase a sus alumnos que tienen que estudiar Latín y Griego.
Comparto en el blog este escrito por si pudiera ser útil en algún instituto en que se pretenda hacer lo mismo, porque imagino que no será el único caso en que se quiere reducir el Latín a la mínima expresión y, lo siento, pero el Latín es de todos. No me valen excusas. El Instituto es el único lugar donde los chicos pueden encontrar Latín. En las EOI pueden aprender francés, en el Conservatorio pueden aprender música, e informática en una de tantas academias que proliferan por doquier. Pero Latín sólo se lo podemos dar nosotros. Démoslo. La lucha continúa, tenemos que seguir siendo fuertes y luchar por lo que creemos que puede lograr una Humanidad mejor.



Estimados compañeros:

A título personal, os paso estas hojitas para reivindicar la oferta de la materia de Latín de 4º a todos los alumnos, incluidos los del itinerario de Ciencias y Tecnología.
Si hemos de preparar a los futuros ciudadanos y futuros profesionales de sus respectivos campos, ¿por qué privarles del conocimiento de una lengua y unos conceptos con los que van a toparse casi diariamente?¿No nos conminan desde Inspección a favorecer la Competencia Lingüística de los chavales, sea cual sea su futuro itinerario?

Descubridores, inventores, científicos, políticos y hasta publicistas, todos ellos utilizan el Latín y el Griego para comunicar y transmitir, para convencer y apasionar: las grandes empresas se llaman Aceralia, o Iberia, o Criteria Corp, o Argentaria, o Eolia y sus ejecutivos nos hablan de sinergias, sus empresas producen automóviles llamados Clío o Vel Satis, mientras los políticos se ofrecen para sacarnos de la vorágine de la vida cotidiana y se reúnen para buscar el consenso en reuniones que a veces fallan por falta de quórum...

Todos ellos buscan y encuentran en el Latín y el Griego la fuente necesaria de vocablos y expresiones para transmitirnos de manera clara e inequívoca las cosas más importantes: enfermedades, nuevos planetas, plantas o minerales, especies de animales, máquinas o formas de hacer negocio. Y todos ellos buscan y encuentran porque lo han estudiado, porque tuvieron esa opción o esa obligación, porque son hijos de un sistema educativo que les dio todas las herramientas para llegar a lo más alto per aspera ad astra, a través de las dificultades hacia el infinito.

Más allá del manido tópico de la lengua muerta, yo misma soy consciente de la existencia del analfabetismo funcional de la era moderna: olvidamos todo aquello con lo que no nos encontramos en la vida diaria, ya sean los anticlinales o la prueba del nueve, las derivadas parciales o los lexemas, el despotismo ilustrado o la función clorofílica.
Sin embargo, no podemos apoyar ni reforzar este analfabetismo mediante la erradicación de determinados componentes del saber, como pueda ser el Latín, pues de hacerlo nos convertiríamos en las nuevas hordas de Genghis Khan, nómadas que “liberaron” a los pueblos que sometieron arrasando sus casas y propiedades, convencidos de que el ideal de libertad humana era la figura de un hombre sobre un caballo en medio de la desolada estepa.

Los bárbaros Germanos no se plantean retirar de sus Gymnasia la enseñanza del Latín (el kleines Latinum y el grosses Latinum), que sigue resonando en los muros de Eton, en Britannia. En Boston, la Atenas del Nuevo Mundo, los estudios clásicos siguen siendo la columna vertebral de Harvard e irrigando su sabiduría a los campos del Derecho, la Economía y la Política, y a su lado el MIT, la primera escuela de Ingeniería del mundo, obliga a sus alumnos a cursar al menos una asignatura relacionada con la antigüedad clásica para hacerles entender el universo en que viven, mientras mantienen el mayor almacén digital de cultura clásica existente (http:\\classics.mit.edu)

Por todo ello y mucho más, no debemos privar a los chicos de la comarca de Ateca de la posibilidad de escoger esta asignatura, pues, de lo contrario, se hallarán en inferioridad de condiciones respecto al resto de alumnos de éste y otros países.
Peor aún, no la podrán estudiar de forma oficial fuera de nuestro Instituto. En las Escuelas Oficiales de Idiomas encontrarán Francés, Inglés, Alemán y hasta Chino... pero no Latín. Si no les ofrecemos esta oportunidad que la legislación nos otorga les estamos privando de un saber que no van a encontrar de modo extraescolar y que, definitivamente, les ayudará a marcar la diferencia en sus profesiones y en sus vidas.

Et delenda Carthago est!!

Margarita Fernández Güezmes

N.B. Para quien le interese, en el corcho de información de Centro, pincho una breve muestra de cómo el Latín y el Griego están presentes en nuestro entorno y en el Instituto.

3 comentarios:

Maribel dijo...

Margarita, cómo me alegro de haber hecho letras puras. Besotes.

Juan Carlos Sesé dijo...

No te preocupes, Marga, que no estás sola en la lucha del día a día. Muchos profesores de ciencias reconocen que el único camino sistemático es hacer lógica la mente a través del análisis morfosintáctico de una lengua que se resiste a desaparecer. Este verano voy a ir a un cursillo de neolatín en un pueblecito alemán. La batalla no está perdida...

Ximo dijo...

Quería darte la enhorabuena por tu escrito. Es de una lógica y una sensatez aplastantes. Por desgracia, a veces uno cree predicar en el desierto. Es alarmante la pobreza lingüística de los alumnos, que cada vez utilizan un vocabulario más reducido. Yo lo noto cuando comento algunas palabras que yo creía coloquiales en clase y me miran con ojos de asombro porque no saben su significado. Lo explico, no me importa, pero no es agradable ver qué pocas palabras conocen. Y hablar de conocimientos sintácticos ya es punto y aparte. Mis compañeros de lengua se las ven y se las desean para conseguir una cierta reflexión lingüística en sus alumnos. A veces tomamos café comentando un análisis sintáctico complejo, comparándolo con el latín o el griego. Y en ocasiones les brillan los ojos, porque se sienten igual de incomprendidos que nosotros. Cada vez con menos alumnos, cada vez peor mirados como algo inútil, caduco y antiguo. Por suerte, aún quedan alumnos que escuchan con interés, aunque cada vez menos. Es lo único que nos queda. E intercambiar opiniones como en esta página. Un saludo muy fuerte desde Teruel y ánimo. Quiero pensar que algún día esto se arreglará de alguna manera. Por si quieres algo, mi correo es jpastor@iesvegadelturia.es