martes, 19 de febrero de 2008

Por qué los finlandeses nos PISAn en educación















Esta mañana me tocó hacer guardia en una clase de 1º de ESO y constaté que los nueve alumnos repetidores que allí se hallaban se sentían ufanos y nada disgustados por haber repetido curso. Les dije, sólo por atacar un poco el tema económico, que son sus padres y somos todos los que pagamos cada puesto escolar y que deberíamos ser todos un poco más responsables con lo que cuesta ocupar casi diez meses una “mesa verde” típica de un instituto español ( según leí una vez, más de 4000 euros).
Supongo que les dio igual, porque uno no valora realmente lo que valen las cosas hasta que toca pagarlas del propio bolsillo. Por eso soy partidaria de poner a trabajar en las vacaciones a los chavales, que caten lo que es currar de verdad y su posible irresponsabilidad irá desvaneciéndose.
No deberíamos permitir el tener a los “adolescentes” con cuerpo de hombre en casa de los padres hasta los 34 años, tal y como está sucediendo en España. Un chico tiene el derecho a saber qué es realmente la vida y no a la sobreprotección. Un chico tiene el derecho y el deber de la responsabilidad. Si los padres no funcionan que funcione el Estado, que para eso pagamos impuestos. No me importaría pagar tantos impuestos como en Finlandia, siempre y cuando se utilizara el dinero con sabiduría y planificación, siempre y cuando pudiéramos acercarnos a los resultados fineses del último informe PISA de la OCDE.

Recuerdo mucho mi estancia finlandesa, podría escribir unas Cartas Finlandesas al estilo de Ángel Ganivet. No hay nada como vivir en otro país para abrir la mente y abandonar las posturas férreas, para ampliar las posibles perspectivas, para ver e intentar solucionar los problemas.
La primera vez que me monté en el avión rumbo a Helsinki fue en diciembre de 1998. Pude comprobar desde mi ventanilla cómo la compañía Finnair rociaba con anticongelante las alas del avión. Las alas se tornaron entonces tan blancas como las de Pegaso, aquella heroica espuma blanca anticipaba la albura de la nieve sobre el silencio de los bosques de abetos y la dureza del hielo de los lagos helados de Finlandia. Aterricé de noche y sin embargo reverberaba de la tierra un albor gélido desconocido antes por mí, a pesar de mis fríos orígenes castellanos.

El sonido silencioso de ir pisando nieve te acompaña durante todo el invierno, que allí es muy, pero que muy largo y la luz solar, muy, pero que muy escasa y mortecina. Por eso las casas tienen esas ventanas tan grandes y sin cortinas, para aprovechar mejor la limitada claridad diurna. Paseas por una calle de cualquier ciudad y puedes observar la vida íntima de la gente dentro de sus hogares (de modo similar a aquellas viñetas de la Rúa del Percebe). Como buenos protestantes que son, piensan que no hay nada que puedas hacer en tu casa que no puedas mostrar a cualquier viandante,que de tan acostumbrado ni mira(los católicos-esto es una autocrítica- somos más de cortina y de que no se sepa fuera lo que pasa en casa, por eso somos tan cotillas, no queremos que se sepa de lo nuestro, pero qué gran placer si podemos enterarnos de lo de los demás...la pugna entre el ocultar lo propio y el descubrir lo ajeno). ¿Y qué hacen los finlandeses en sus viviendas? Pues os voy a contar lo que yo he visto: leer, escribir, componer música, cenar y charlar distendidamente a la luz de unas velas de colores. Hacía mucho frío en la calle, una media de –20Cº, por lo que la vida en el interior de las casas y de sus almas es muy intensa y prolongada. El finlandés sabe estar solo, ama estar solo y , sin embargo, hablan un inglés perfecto, en calidad de lingua franca, hasta las ancianas, con la finalidad de poder comunicarse con el resto del mundo. Hablan también sueco y ruso(y estudian alemán, francés etc). Todos ven hace años las "pelis" en versión original y así van haciendo oído para las lenguas extranjeras desde niños. La soledad y la cortesía les viene de sus primeros habitantes en poblaciones muy dispersas y distanciadas. Por eso el finlandés te ayuda, por eso es amable contigo, aprendió y sabe que la cooperación es un valor inapreciable.

El finlandés es bueno. Busca la felicidad incansablemente. No le importa en absoluto el mal-dito "qué dirán" ibérico que tantos aconteceres vitales trunca aún(vidas que, por selección natural emocional, quizá merezcan fenecer por arrodillarse ante la presión social). El finlandés cree que el ser humano tiene la obligación de ser feliz, tiene que ser feliz. Entiende la felicidad no como un estado de ataraxía o de hedonismo, sino como una guerra de mil batallas. Lucha por su felicidad, porque sabe que la felicidad propia es un regalo para las personas de su entorno. El finlandés no anda quejándose por las esquinas. Si no se halla pleno en sus expectativas vitales en el amor, en la familia, en el trabajo...lucha y lucha y lucha y llena su vida. Todo menos conformista, a pesar de su timidez.
El finlandés no es aparente. No viste con ropa de marca. Tienen los fineses, eso sí, unas viviendas preciosas y muy acogedoras (compensan, así, creo yo, lo inhóspito del ambiente externo). La casa típica de campo es de madera roja, encarnada como llamativa mancha de sangre en medio de la nieve, bien visible por antagonismo cromático contra el blanco en invierno, contra el verde en verano. La mayoría tiene "amarrado" en su garaje durante el invierno un barco de futura libertad estival. Un anochecer, en un pequeño lago perdido en la mitad de un bosque anónimo, pude disfrutar sobre un bote de remos de la quietud de la ausencia, del silencio más profundo jamás por mí escuchado. Si hacía enmudecer los remos, se me vaciaban los oídos de viejos ruidos y palabras. El silencio en plenitud. Todo el silencio envolviéndome. No hay palabras que reflejen aquel silencio. Aprendí entonces que, si el mundo callaba, resonaba mi diálogo interior. Me reconocí en Horacio y en Fray Luis de León, en ciertos motivos del Cantar de los Cantares y en la música celeste de las esferas. Miré el cielo estrellado y comprendí que la mayor parte de nuestro tiempo, nuestro tiempo prestado, lo pasamos aturdidos y enajenados. Encontré este nosce te ipsum délfico (gnozi seautón), parece mentira, en Finlandia.

En Finlandia no había “puticlubes”. El finés intenta "ligar" con sus propios encantos personales y, en este sentido, mantienen muy pocos prejuicios. Si le gustas a alguien te habla por la calle y te invita a tomar una cerveza Olut (la de allí) y nadie se extraña de no tener que esperar al fatum (p.ej.esperar a conocerse en el trabajo o en un curso como hacemos los españoles) para que se digne a juntar a dos personas que se gustan. Si te atrae alguien, p. ej.en un tranvía, te diriges a él-ella. Si le gustas a alguien comienza a hacerte partícipe de sus intenciones incluso con tu pareja delante, porque no lo da todo por perdido como casi siempre hace un español-a cuando se entera de que tienes novio-a. Probablemente lo aprendieron observando el comportamiento de sus batalladores alces.
El finlandés tampoco roba. Las multas de tráfico son proporcionales al nivel de renta, de este modo al rico no le parece rídicula la cantidad impuesta y se lo piensa muy mucho antes de seguir cometiendo impunemente infracciones y el que es más pobre no sale trasquilado. Si en un gran almacén se equivocan al despacharte un producto y tienes que devolverlo, te compensan generosamente con dinero por la molestia de hacerte volver y por la pérdida de tu tiempo. Porque allí tu tiempo sí que tiene un valor. Los viajeros de los trenes de cercanías sólo llaman al revisor si no han podido adquirir su billete. Si el revisor pasa y tú no le dices nada se da por hecho que ya has pagado por el servicio público que estás utilizando. Quiero esa honradez para España. ¿Os imagináis ese sistema en España? ¿No nos haríamos “los suecos”( para más inri denominamos, nosotros, inventores de la novela picaresca, esta acción de hacerse el distraído, el tonto, con el gentilicio de sus honrados primos de Suecia) todos los días para no pagar el billete? Hay tantos valores que aún debemos interiorizar...En sus genes llevan los fineses que cuesta mucho conseguir los recursos como para quitárselos al vecino. A las puertas de las casas, sin vigilancia aparente, la gente deja sus pertenencias, los niños sus juguetes y todos sus botas llenas de nieve para poder caminar por casa a gustito, descalzos y sin hacer ruido.¡Qué bonito el silencio, qué respetuoso y generoso silencio!

Las aulas de los institutos finlandeses están repletas de silencio y de ganas de saber. Los profesores son admirados, no hay problemas de disciplina. No están quemados. Disfrutan de uno de los mejores sueldos del país, pero es difícil llegar a ser profesor pues, para estudiar magisterio, necesitas de nota media un nueve en bachillerato y una reválida (igualito que en España). Las salas del profesorado huelen a café, algunas tienen un piano ( acariciado de vez en cuando por las inspiradas manos de gran parte de los profes)y en las mesas rebosan las bandejas de bombones y pastelillos. El timbre en los institutos no “pita” con estridencia, no sobresalta como aquí. No recuerda un proceso fabril. En muchos centros suenan cada 45 minutos unas armoniosas notas musicales clásicas. A mi entender indican que el tránsito de una a otra materia no es abrupto,sino un suave encabalgamiento que une todas las materias en un todo y son signo de que la belleza no está reñida con la docencia. Educación integral en la forma y en el fondo. Voy a proponer en la próxima CCP la reivindicación de Bach como timbre ya.
Los alumnos finlandeses hacen los deberes (unas dos horas en casa no se las quita nadie), no copian en los exámenes ni hacen chuletas, no le ríen las gracias al “popular” de la clase, que, si existe, acaba marginado. Los alumnos cuidan el material y las instalaciones. No pintan ni rayan las mesas ni las paredes. Su creatividad la canalizan en el arte. No coleccionan partes ni expedientes. Las clases no huelen a queso a pesar de que se les permite descalzarse como en casa. No hay más de 24 alumnos por aula. Son chicos limpios que toman muchas saunas desnudos con su familia o amigos( por ello quizá esa sinceridad sin ropajes que les caracteriza, en la sauna toman las decisiones más importantes con sus más allegados) e incluso, después de tomarla, se tiran al lago helado más cercano. Así refuerzan su sistema inmunitario. También practican deporte como el patinaje, hockey sobre hielo y el esquí. En el recreo hay que salir obligatoriamente al aire libre y el aire libre allí es helador, así los chicos se hacen fuertes y se acostumbran al clima, a su clima, a su hábitat. Me viene a la mente también la bebé, hija de una compañera finlandesa, durmiendo, por prescripción pediátrica generalizada, la siesta en el frío mirador acristalado de su casa. Así se forja una raza en invierno, claro que sí. En verano la mayoría de los chavales se busca un trabajo. Algunos de jardineros, otros de repartidores, otros en los grandes almacenes como los Stockman (el corte inglés local). También viajan con sus padres o solos en busca del sol del sur. Son capaces y se atreven a viajar solos al extranjero y escriben postales en solitario tomando el sol en una terraza de la Plaza Mayor de Salamanca. Compárese con lo gregarios que somos en este aspecto los españoles.

Pero todo este sistema se fragua desde el momento en que se decide traer un niño al mundo. Casi me da un síncope cuando me enteré de cómo apoya el gobierno finlandés (o sea todos los conciudadanos) a las mamás: casi 600 euros al mes por hijo hasta que tu vástago cumple los dieciocho, momento en que el gobierno empieza a apoyar al chaval para que se independice y a su vez decida, a posteriori, traer nuevos hijos al frío climático y al calor público de su país. La natalidad es riqueza, eso lo saben bien. Como sabemos bien las madres españolas que hemos estado y estamos dejadas de la mano de "dios". No quiero limosnas electoralistas de 2500 euros y ya no más, y, si te he visto a ti y a tu hijo, no me acuerdo. Por favor, españolas, levantad vuestros ojos por encima de los Pirineos y ved la política de natalidad que se sigue en otros países europeos. Criar a los hijos es un trabajo y a partir de Francia para arriba te dan un sueldo mensual por cada hijo que saques adelante. No hay que hacer encaje de bolillos para conciliar la vida familiar y laboral. Te dan el dinero por quedarte en casa cuidando a tus hijos y realizando al 100% el trabajo de mater familias, que es el más valioso, duro y hermoso del mundo. Te ayudan a avanzar sola. No necesitas depender de nadie ( cuántas mujeres soportan lo indecible sólo para que sus hijos coman). A lo mejor tenemos que cruzar todas los Pirineos, ahora que hay libre circulación de ciudadanos europeos y dejar España sin mujeres, como Lisístrata y sus compañeras, pero con la sola intención de hacer reflexionar al gobierno sobre el modo en que nos está tratando. Muchas queremos ser madres, no obstante, también queremos autonomía, para nuestros hijos y para nosotras. Allí las guarderías son para todos, no sólo para los de determinadas rentas como en España. Las empresas como Nokia poseen zonas habilitadas para niños a fin de que sus padres puedan trabajar mientras sus niños dibujan, leen o juegan. Tu jefe finlandés te sonríe si llevas a tu hijo a la empresa, aquí tu jefe español piensa en cómo deshacerse de ti la próxima vez que no se te ocurra esclavizar una vez más a la abuela. Además en Finlandia, si tienes la mala suerte de quedarte sin trabajo, el servicio de empleo no para hasta encontrarte una ocupación laboral adecuada. Nunca he visto esa efectividad en el INEM español, más bien parece una institución burocrática de colas inútiles. Y la guinda del pastel finlandés: si no hay trabajo para ti disfrutas de un paro perpetuo. Nunca acabarás de mendigo( esto puede ser que lo hayan aprendido de Solón).

En Finlandia hasta el niño más pobre puede llegar a estudiar cualquier carrera o profesión si se esfuerza. Tarja Halonen, la actual presidenta del país, proviene de una familia obrera humilde.
Los chavales finlandeses no se sienten agobiados con una montaña de asignaturas. Para el sistema educativo lo más importante es la lectura y el desarrollo del pensamiento crítico, el debate, la discusión. No tienen que estar tomando apuntes todo el rato. Pueden y quieren hablar con su profesor (¿estamos preparados los profesores españoles para llevar nuestras clases de este modo, ”sometidos” a las preguntas de nuestros alumnos sin perder la distancia que muchas veces preserva hábilmente nuestra ignorancia?)

Todos estos recuerdos me hacen dudar a menudo sobre si seguir en España. Allí echaba de menos las animadas conversaciones ibéricas en torno a una taza de café en un bar, el jamón serrano, las naranjas y el aceite de oliva, añoraba poder salir de cena con una buena jarra de clarete de Cigales a una bodeguilla excavada en la roca sin que te claven ( aunque ahora cada día está más caro lo de cenar por ahí y tendremos que acabar como los nórdicos celebrándolo todo en casa, a pesar de que también los productos de primera necesidad han subido y mucho, por cierto ), la pasión hispana etc etc. Otra vez vuelvo a echar en falta la nobleza de los hombres del norte, el esfuerzo, la honradez, el trabajo. Aunque se emborrachen hasta perderlo todo durante unas horas. Aunque el gobierno tenga que cambiar el vomitivo de los productos anticongelantes (que llevan alcohol) cada cierto tiempo porque la gente se los bebe y se acostumbra, aunque bajo los efectos del alcohol cambien totalmente de personalidad, aunque su individualismo no te permita ayudar a alguien que decide quedarse tirado a "dormir" en la nieve y el índice de suicidios sea altísimo(hasta en esto son valientes, pero también cobardes por huir), aunque se avergüencen, una vez sobrios, de haber dejado aflorar su desparpajo latente que se despierta bajo los efectos del caro, carísimo alcohol...don de Dioniso, don de la ebriedad y de la metamorfosis.

Una vez una chica finlandesa tuvo el “valor” de hacerse mi amiga de camino a las Islas Aland ( rememoro el crepitar del hielo bajo la quilla del barco, aquel fragor me ponía los pelos de punta, me atraía irremisiblemente y no podía evitar salir al exterior de la proa para escuchar a mi lado el entrechocar de las placas de mar roto, níveas sirenas en un baile de una impoluta inmensidad ). La chica comenzó a hablarme cuando abrió una lata de cerveza, ya desinhibida de su timidez gracias a la ingesta de alcohol. Me retó, orgullosa, a que contara todos los árboles que podía ver en los bosques de los litorales que circunnavegábamos. No fui capaz de darle una cifra. Qué hermosas son algunas preguntas - propuestas retóricas. Vaya tesoro natural. Pensé que me hubiera gustado mostrarle, por el contraste apreciado, el bello mar "aoristo" de trigo de mi Castilla la Vieja, desde el Castillo de Montealegre. Quería invitarme a dormir en casa de unas amigas donde iban a hacer una fiesta. Amablemente decliné su proposición, a pesar de mi presunta apertura social hispana. Deseaba estar tranquila y le dije que me iba a un albergue. Muy cortés me acompañó al albergue. Allí, sobre el mostrador desierto de la recepción había un cenicero con una moneda dentro. Ella ( no recuerdo su nombre), muy graciosa, cogió la moneda y la agarró haciendo un gesto corporal y facial de hurto, mirando histriónicamente a todos los lados, como si fueran a descubrirla y profirió la palabra “corruptio”! Casi me da un ataque de risa allí mismo, creía que esta “bárbara del norte” estaba hablándome en latín (ella no sabía nada de mí ni yo de ella). No me lo podía creer. Por qué aquella chica me estaba hablando en latín, a mí venida casi del Mediterráneo( entre otras cosas nos distinguen a los del Mare Nostrum por el uso -cada vez más exiguo, todo hay que decirlo- de la numeración romana ). La chica finlandesa se marchó muy satisfecha tras haber conseguido ser la más simpática de su país. Por supuesto, hizo honor a la honradez de su linaje y depositó la moneda en el cenicero. Ya en la habitación estuve preguntándome por qué ella me había hablado en mi lengua favorita, en latín, eterno latín. Investigué un poquito. Y al fin, buscando en un diccionario de bolsillo de sueco que llevaba conmigo, resolví mis dudas. La chica me había hablado en sueco ( en realidad debió de pronunciar Korruption) que era lo más parecido que encontró al español en ese momento de regalo y humor. Me regaló, generosa, una palabra de lejanas resonancias, para mí la mejor dádiva del universo. Ella nunca podrá saber lo que sentí (quizá una co-rruptio filológica) al cerciorarme de que el latín había llegado tan lejos de Roma, mucho más lejos de lo que llegaron las legiones romanas.
Pero yo nunca oí la -n final de Korruption.
Los finlandeses no son corruptos. Mi efímera amiga jugó durante unos momentos a ser lo que no era. Al día siguiente la reencontré en el barco de vuelta a Helsinki. Me miró y me reconoció. No me saludó. Sintió vergüenza de haber sido tan extravertida. Volvió a ser tan tímida y reservada como suelen ser los finlandeses. Ella retornaba ya a casa, estaba ya metamorfoseándose para ser quien iba a seguir siendo: una chica callada, reflexiva, esforzada, honrada y trabajadora.

11 comentarios:

tepa dijo...

me ha gustado tu reflexion y que escribes desde el corazon sigue asi.
estefania(barbastro)
p.d: Te hechamos de menos

Margarita Fernández Güezmes dijo...

Muchas gracias,Tepa.Yo también os echo de menos.En cada destino y tierra que conozco hay siempre dos o tres personas que se quedan "ahí" para siempre.Alguna ventaja tenía que tener lo arduo de la vida transhumante(como las ovejas por las cañadas).
Un abrazo y no te olvides de estudiar mucho para aprender y de paso aprobarlas todas.Re-cuerdos(del corazón)Marga

Reyes dijo...

Hola Marga, me ha encantado tu relato, es una denuncia casi poética de una situación latente en nuestras aulas de adolescentes.
Leyéndote dan ganas de viajar y conocer esa cultura de la que hablas... claro que por algo echarías en falta en tu estancia allí los cafetitos de España y ese jamón serrano...
Un beso y voy a intentar que mis hijos lo lean.

Margarita Fernández Güezmes dijo...

Hola Reyes,gracias por tus palabras. La educación principal que se lleven tus hijos serán sobre todo la de casa(se acercará al 90%,sobre todo en cuestión de valores y hábitos)En los institutos los niños pueden y deberían encontrar cultura de la buena y profesores modelo,pero sobre todo,lo más importante para ellos en estas edades, amigos y amores,que les educarán también.
Para mí, lo más importante en un profesor es que te haga amar lo que te transmite.Aún recuerdo a mi profesor de Griego de COU diciendo emocionado en un día de lluvia Zeus llueve!, al de Latín el mismo año paseándose entre las mesas y leyendo a Virgilio con el sentimiento de que él sólo era un médium en la experiencia grandiosa de la épica(el que me dijo que no hiciera Clásicas por la mala salida laboral, no le obedecí y hoy por hoy no me arrepiento),o a mi profesor de Literatura Latina en la Hospedería de Anaya en La Uni de Salamanca que interrumpía la clase(perdón,no la interrumpía,la continuaba con su silencio) para quedarse mirando por la ventana y buscar a Érato,la musa de la poesía amorosa,entre el castañeteo de las cigueñas de la catedral charra.Acto seguido,cuando ella ya lo acompañaba,proseguía su emotivo discurso sobre Catulo paseándose sobre la tarima. Hace poco,en un curso de Plinio, tuvimos ocasión un compañero de Latín y yo de recordar con nostalgia a este profesor,pues él es zamorano, estudió en Salamanca y acabó en Zaragoza,como yo.Este profe común vendrá a Zaragoza próximamente y los dos, como buenos discípulos suyos iremos a rememorar aquellos buenos tiempos estudiantiles, especialmente cuando el profesorado es de calidad(imagino que en este tipo de conferencia nuestro “viejo”profesor no se quedará callado mirando por la ventana...ya veremos)
Aquí en mi insti ya van dos niñas que me han dicho que quieren estudiar Filología Clásica y,me van a matar el resto de unis,pero ya les estoy hablando de Salamanca como la mejor opción,aunque les he avisado de que tienen ir llenando el cerdito-hucha.Yo creo que los padres haríamos cualquier sacrificio por nuestros hijos si vemos que los chavales van a aprovecharlo y,desde luego,la educación es lo mejor que les podemos dejar,todo lo demás lo pueden perder,no así su Sabiduría.
Claro que ya sabes que los de letras somos unos románticos empedernidos frente por ejemplo a los de Arquitectura o Ingeniería.
En fin ya nos veremos en el plenilunio de marzo.Por cierto,feliz noche de marzas celtibérica!que hoy comenzaba realmente el año para los habitantes de Iberia antes de la llegada de los romanos(es que me he apuntado a un grupo de trabajo en el CPR acerca de Segeda,Numancia etc.y estoy todo el día con el tema del calendario y sus orígenes a vueltas).
Ah y si tus hijos se leen todo eso habrá que regalarles un "Erasmus"o "Sócrates"o como se llame(beca)en Finlandia.Seguro que te dicen,es la mentalidad de aquí,que qué aburridos son los finlandeses y que qué juerguistas los españoles.En fin, con la madurez todos preferiríamos el modelo finés,pero reconozco que me río mucho con mis alumnos españoles(el otro día representaron unos diálogos mitológicos inventados por ellos, increíbles,Hermes volaba,Afrodita seducía,Dioniso se embriagaba,Atenea salió con un búho sobre el hombro,Zeus fulminaba...al verlos y escucharlos sentí un gran orgullo y que muchos "defectillos" del sistema educativo pueden pasarse por alto)y no te voy a negar que la frescura y pasión de los muchachos españoles merece la pena.La medida es lo mejor en todo.Bueno,ya hablaré con tus hijos adolescentes y con los peques también.Besos.

Margarita Fernández Güezmes dijo...

Ah, por cierto cuando le des la dirección de este blog de Humanidades al emérito Catedrático de Latín, pídele que comparta, por favor, sus experiencias y su saber con nosotros, que será estupendo leer lo que quiera transmitirnos.Ya hablaremos.

isa&chris dijo...

Es-tu sûre Marga que cette terre s'appelait "Finlande"?? N'était-ce pas plutôt quelque chose comme ... le "Paradis"??? Rassure-moi, dis-moi qu'il existe une faille et que nous Espagnols et/ou Français ne sommes pas aussi imparfaits !!!
Besos de vuelta despues de una semanita en los Alpes y la "Savoie".

Margarita Fernández Güezmes dijo...

Isabelle, il est trop tard pour une francaise comme toi de rester levée à cettes heures!:)
Toi,vraiment,tu es demi-espagnole, et aussi demi-germanique(n´oublie pas que Tordehumos il fait partie des Champs Gothiques(Campi Gothorum)Cést pour ca que ta mère elle est blonde et avec des jolies yeux bleus,comme les yeux et les cheveux de mon père, "Germani in Hispania".
La Finlande était merveilleuse,mais il faisait beaucoup de froid,pas de soleil,et elle avait un grand problème:l´alcoholisme, (mais aussi en Espagne avec le "botellón").Mais je m´en souviens souvent.J´aimais la Finlande, et je l´aime encore(¿o no se nota?)
Moi,je suis impairfaite,mais cést important de le reconnaître,c´est vrai,por essayer d´améliorer notre situation.Tout est possible,tout peut devenir mieux(le signe une optimiste comme moi)
Il faisait beaucoup de temps que je n´écrivais pas en francais.Pardon si j´ai commis quelque faute ortographique,grammaticale ou semantique(des faux amis par example)No sé dónde están las cedillas.
Espero que hayáis disfrutado mucho por los Alpes y en Saboya.Mes loisirs auront lieu en été.Vous viendrez en Espagne?J´aimerais bien de vous revoir et de boire un bon vin ensemble à Valladolid (prometo un buen clarete de Mucientes,que no desdiga del Burdeos al que nos invitasteis en agosto junto a la Sorbona,pero sin calimochos).Il me plairait aussi voyager à Berlin,chez mon frère(un autre germanique- espagnol qui a retrouvé ses origines,je besoin de me retrouver en "Europe").On verra.
Je vous embrasse. "Muac"
À bientôt

Margarita Fernández Güezmes dijo...

Errata:demie non demi, ces non cettes, imparfaite non impairfaite,jolis non jolies,pour non por,une optimiste comme moi le signe,non le signe,quelques fautes non quelque...fautes d´orthographe,sémantique,
répétition du sujet(elle...),j´ai,ect Mon Dieu,vraiment je suis im-par-faite!Ni en latín vulgar...

Margarita Fernández Güezmes dijo...

Aunque en francés las correcciones se hacen con "pas", no con "non".

Anónimo dijo...

Hola Margarita eres la mejor profesora del ies zaurin de ateca que he conocido en mi vida. soy una alumna tuya de 3º me encanta como cuentas todas las historias que te ocurren.

Margarita Fernández Güezmes dijo...

Hola anónima alumna:
No sé si serás Lorena o Sandra, o Judit o Eva o Yeny o Virginia o Patricia o Silvia o María José o Paula. De las chicas creo que no me he dejado ninguna.
Muchas gracias por lo que me dices, se me ha encogido el corazón al leerlo.Ha sido un auténtico placer ser tu profe.Habéis sido un grupo genial, estoy muy orgullosa de cómo habéis trabajado con las insulae, las domus, los comentarios, el póster, el teatro...he disfrutado un montón siendo vuestra intermediaria entre el Mundo Clásico y vosotros.En el futuro tenéis que ser vosotros los testigos de este maravilloso legado.
Te deseo una cosa, anónima alumna:
ojalá la vida te depare mejores profes que yo y yo me quede pequeñita en el recuerdo y haya en tu devenir maestros fenomenales que te hagan amar la Sabiduría tanto tanto que al final seas tú una gran maestra, te dediques a lo que te dediques.
Un abrazo y hasta pronto
Marga