viernes, 30 de noviembre de 2007

Robur Hispaniae




Me voy a tomar la libertad de poner en el blog las palabras de un buen amigo soriano a quien veo en vacaciones, Antonio Valén, soriano "del exilio" como yo. Me unen a él muchas vicisitudes y experiencias. Fuimus juntos al Instituto Antonio Machado. Aún recuerdo el día en que decidió su nota de la evaluación mediante un pulso (real, no metafórico) con el profesor de francés. Eso sí que eran buenos tiempos. Un Instituto masculino tenía esas cosas. Ni criterios de evaluación, ni objetivos específicos, ni competencias educativas, ni adaptaciones curriculares, ni mandangas. Educación de verdad y no gilipolleces. Lástima que no recuerde quién venció en el pulso. Pero, bueno, el resultado, no era lo importante. Lo importante era que nos trataban como nos gustaba que nos trataran. Ya sabemos que Aquiles era el más fuerte "porque era el más fuerte", como dice Machado. Quién nos iba a decir que ambos seríamos algún día profesores e íbamos a ver la obra desde el escenario y no desde la butaca. ¡Esa sí que es una obra interesante, cada día distinta! Esto es lo que nos engancha a la docencia. Saber que cada día y a cada hora comienza una nueva obra de teatro.
En mis recuerdos están muchas de las conversaciones lingüísticas que tuvimos. Siempre he tenido en cuenta sus ideas y su gran sentido común. Piensa por él mismo y no se deja llevar por el borreguismo imperante en nuestra sociedad hasta límites insospechables.
Yo estuve antes que él en Galicia como profesor (Narón, en La Coruña y Puebla de Trives, en Orense) y unos años después allí llegó Valén a dejar su impronta. En mis planes no estaba el quedarme muchos años en Galicia. Y la razón era muy clara para mí. Había por los Institutos demasiados imbéciles que se creían superiores por ser gallegos (esto tiene pase) y por hablar gallego. Además desde la administración se nos envíaba todo en gallego oficial (horresco referens), una lengua ridículamente castellanizada hasta las entretelas del corazón, creada a golpe de boletín e impuesta sin miramientos en las aulas para azote de los listísimos niños gallegos. Niños tan listos que preferían y adoraban que les habláramos en castellano o español, que igual me da que me da lo mismo.
Ahora por lo que veo, quienes tienen mucho que enseñar con su conocimiento y con su valía personal, quienes son valientes y defienden nuestra lengua, el español, doquiera que vayan, lo tienen cada vez más difícil. "Gozan" de un Gobierno Socialista en las tierras galaicas y lo van a empezar a pagar (odio a Castilla y ensalzamiento del terruño). Los sorianos somos campesinos, nos gusta lo rural y lo veneramos como antiguos celtíberos que somos, pero tenemos la vista puesta en el horizonte. Eso es lo que nos distingue.
Yo me fui de Galicia a los cuatro años por este motivo. Ansiaba vivir donde la única lengua oficial fuera mi lengua, el castellano. Y estoy en Aragón, estoy en mi patria lingüística, aquí han nacido mis hijos, estoy en tierras donde todavía no se desprecia nuestra sagrada y noble lengua. Si algún día ocurre esto me iré, por supuesto, como me fui de las montañas de Trives, tan parecida en el clima a nuestra Soria querida. Quiero mi lengua y quiero vivir con quienes sólo hablan mi lengua. Todo un lujo en Hispania.

¡Antonio, Galicia es maravillosa, pero luchar contra esta tendencia a despreciar el español te va a suponer demasiados sinsabores!

Y ahora reproduzco las palabras de Antonio Valén, profesor de francés en Tuy, que son las que importan y dan idea de la situación:

Después de ocho años viviendo en Galicia, ya he tenido tiempo más que suficiente para
cansarme del eterno tema del uso del gallego y del castellano, por lo que ayer me decidí
finalmente a leer ante la CCP del insti un discursito que os mando a continuación. Espero no haber herido la sensibilidad de nadie.

Para los que no sois profes: La CCP es una reunión mensual o bimensual de la Comisión de Coordinación Pedagógica, es decir, del equipo directivo y los jefes de los departamentos (francés, matemáticas, biología, etc.). En mi instituto, unas 20 personas. Este año soy el secretario de la CCP, por lo que antes de cada nueva reunión tengo que leer el resumen de la anterior. Ayer leí mi primer resumen.

Para los que no sois gallegos: La situación lingüística de Galicia no se parece ni a la
de Cataluña ni a la del País Vasco, pero me recuerda mucho a la de Valencia, es decir,
casi todo el mundo es bilingüe pero el castellano predomina y tiene visos de continuar
así. En determinados círculos, como los profes, los intelectuales y la progresía en
general (especialmente de cuarentones para arriba) es de buen tono utilizar más el
gallego, quizá para sacarlo del gueto de los usos que podríamos llamar “rituales” (actos
culturales y políticos de cierta enjundia, rotulación en edificios públicos, papeleo
administrativo de la Xunta y los ayuntamientos...). En estos ambientes, todo lo que se
haga para promover el idioma está muy bien visto, y muy especialmente la llamada
“discriminación positiva” a favor del gallego. En lo que me toca más de cerca, algunos
promueven que toda la enseñanza pública sea en gallego.

Personalmente, la discriminación “positiva” me parece tan negativa como la discriminación “negativa”, y la idea de la enseñanza pública íntegramente en gallego me parece tan absurda como la idea de la enseñanza pública íntegramente en castellano… Espero que nunca llegue el día en que yo, castellano, tenga que dar mis clases en gallego, y mis alumnos, gallegos, me respondan en castellano… que sería lo más probable.
Por todo esto me animé a utilizar mi derecho al pataleo, que no otra cosa es lo que vais
a leer. Creo que no tengo nada que perder (espero), y me imagino que tampoco nada que
ganar. Bueno, sí, algo voy a ganar: que nadie me acusará de autoodio, puesto que yo soy
castellano. “Autoodio” es la palabrita, o el arma arrojadiza, que gustan de usar los que
critican a aquellos gallegos que prefieren expresarse habitualmente en castellano. Si
alguien quiere leer más sobre el tema, aquí tenéis un enlace a un artículo de Antón
Baamonde recientemente publicado en “El País” que trata el tema sin aspavientos y sin
falso optimismo:

http://www.elpais.com/articulo/Galicia/Algo/gallego/elpepiautgal/20071114elpgal_13/Tes/

Lo único bueno de los temas tabú es que alguna vez hay que airearlos. Mi protesta la hice en gallego, siguiendo el consejo de un buen amigo. Más abajo está el mismo texto en castellano. Chao,

Antonio

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(O MEU DISCURSIÑO PREVIO)

Antes de comezar a lectura da acta da última reunión da CCP, quero deixar constancia domeu desacordo coa imposición de ter que escribila obrigatoriamente en galego. A
experiencia e, sobre todo, o sentido común aconsellábanme redactala directamente en
castelán, que non só é a miña lingua materna, senón tamén a que utilizo a diario no
instituto de forma espontánea e natural, aparentemente sen que a ninguén lle cause
urticaria ou lle provoque dores de ouvido.

Informeime ben e parece ser que este tipo de documentos no ensino público deben
redactarse en galego, o cal me parece unha norma tan arbitraria como inxusta: arbitraria,
porque Galicia se caracteriza precisamente por ser un país bilingüe, e se o uso de ambas
as dúas linguas estiver realmente normalizado non se primaría en ningún caso unha delas sobre a outra; inxusta, porque me impón traballar na lingua que menos domino das dúas -gústeme ou non me guste- a pesar de que precisamente o castelán é a miña especialidade, dado que eu non son licenciado en filoloxía francesa, senón hispánica.

Con todo, decidinme a redactar a acta na impropiamente chamada lingua _propia_ de
Galicia, non tanto por cumprir unha lei que non merece o meu respecto coma por compracer algunhas persoas que agora están nesta sala coas que me une un sentimento de amizade que transcende o campo puramente profesional. Pero traizoaríame a min mesmo se eu non deixar ben claros os meus motivos profundos nun tema, como o do uso das linguas, que a todos nos toca a fibra sensible, e a min o primeiro.

Que ninguén me malinterprete: non estou a facer unha alegación en contra do uso da lingua galega. Sen ir máis lonxe, o ano pasado formei parte do Grupo de Traballo do instituto que se encargou de escribir un manual de iniciación ao galego pensado para os nosos alumnos marroquís; e, por outra parte, considero que o pequeno esforzo de redactar as actas da CCP en galego servirá para me perfeccionar e depurar erros nun idioma que me gusta moito. Repito, non estou en contra do uso e a protección do galego; do que si estou en contra é de que non me deixen decidir libremente en que lingua falo e escribo.

Comprendo que non é o momento de dicir en voz alta o que penso sobre a imposición domonolingüismo por decreto ou do imperialismo lingüístico en xeral, así que só me resta dar as grazas ao noso compañeiro Pepe, que tomou a molestia de revisar e corrixir o texto. Isto é canto quería dicir. Supoño que alguén fará os inevitables comentarios para adoutrinarme no que é e o que non é politicamente correcto á hora de se referir ao uso das nosas dúas linguas... pero non me importa: xa nos coñecemos todos, e todos sabemos o que pensamos ao respecto. Nada máis, grazas.

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(MI DISCURSITO PREVIO)

Antes de comenzar la lectura del acta de la última reunión de la CCP, quiero dejar
constancia de mi desacuerdo con la imposición de tener que escribirla obligatoriamente en gallego. La experiencia y, sobre todo, el sentido común me aconsejaban redactarla
directamente en castellano, que no sólo es mi lengua materna, sino también la que utilizo a diario en el instituto de forma espontánea y natural, aparentemente sin que a nadie le cause urticaria o le provoque dolores de oído.

Me informé bien y parece ser que este tipo de documentos en la enseñanza pública han de redactarse en gallego, lo cual me parece una norma tan arbitraria como injusta:
arbitraria, porque Galicia se caracteriza precisamente por ser un país bilingüe, y si el
uso de ambas lenguas estuviese realmente normalizado no se primaría en ningún caso una de ellas sobre la otra; injusta, porque me impone trabajar en la lengua que menos domino de las dos -me guste o no me guste- a pesar de que precisamente el castellano es mi especialidad, dado que yo no soy licenciado en filología francesa, sino hispánica.

Con todo, me decidí a redactar el acta en la impropiamente llamada lengua _propia_ de
Galicia, no tanto por cumplir una ley que no merece mi respeto como por complacer a
algunas personas que ahora están en esta sala con las que me une un sentimiento de
amistad que trasciende el campo puramente profesional. Pero me traicionaría a mí mismo si no dejase bien claros mis motivos profundos en un tema, como el del uso de las lenguas, que a todos nos toca la fibra sensible, y a mí el primero.

Que nadie me malinterprete: no estoy haciendo un alegato en contra del uso de la lengua
gallega. Sin ir más lejos, el año pasado formé parte del Grupo de Trabajo del instituto
que se encargó de escribir un manual de iniciación al gallego pensado para nuestros
alumnos marroquís; y, por otra parte, considero que el pequeño esfuerzo de redactar las
actas de la CCP en gallego me servirá para perfeccionarme y depurar errores en un idioma que me gusta mucho. Repito, no estoy en contra del uso y la protección del gallego; de lo que sí estoy en contra es de que no me dejen decidir libremente en qué lengua hablo y escribo.

Comprendo que no es el momento de decir en voz alta lo que pienso sobre la imposición del monolingüismo por decreto o del imperialismo lingüístico en general, así que sólo me resta dar las gracias a nuestro compañero Pepe, que se tomó la molestia de revisar y corregir el texto. Esto es cuanto quería decir. Supongo que alguien hará los inevitables comentarios para adoctrinarme en lo que es y lo que no es políticamente correcto a la hora de referirse al uso de nuestras dos lenguas… pero no me importa: ya nos conocemos todos, y todos sabemos lo que pensamos al respecto. Nada más, gracias.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

"ROMA S.P.Q.R.", EXPOSICIÓN INTERNACIONAL EN MADRID




Más de quinientas piezas, procedentes de más de treinta instituciones de Francia, Italia y España, nos esperan en el Centro de Exposiciones Arte Canal en Madrid( Paseo de la Castellana 214). ¡Sólo hasta el 2 de marzo!
Más información en www.romaspqr.es

EDUCATIO, NON INSTRUCTIO!



Qartulus / anoru(m) IIII si /[tibi] terra levis.
Quartulo, de cuatro años de edad, que la tierra te sea leve
Estela funeraria de un niño minero de Baños de la Encina (Jaén)




Quartule, sit tibi vita levis! Cuártulo, quiero ayudarte a llevar una vida mejor, deseo sacar de dentro de ti lo mejor que tienes, esto es, voy a e-ducarte, voy a intentar hacerte un hombre hecho y derecho,voy a lograr que no mueras a una edad tan tierna por no haber tenido la oportunidad de formarte.Ya verás,lo conseguiremos, conseguiremos que el hombre sea realmente una síntesis de naturaleza y libertad.
Te preguntarás cómo voy a alcanzarlo, cómo voy a conseguir que los educadores seamos algo más que unos meros transmisores de disciplinas. La respuesta es muy fácil, sólo hay que dejarse guiar por una lucecita, es la lucecita de la inteligencia emocional y de la mejora y de la coherencia personal.
Voy a incitarte a ti y a tus compañeros y voy a estimularos y encauzaros en la búsqueda de la verdad.




Un colega profesional del IES Pablo Serrano, Joaquín Mosó, escribió ayer en el Periódico de Aragón ”una cosa es predicar y otra es dar pan,si queremos que los otros den pan,empecemos con el ejemplo” .Y es que como dijo una persona muy inteligente, Albert Einstein “Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera”.


Hoy en día ha surgido un movimiento dentro de la Psicología que trata de investigar y poner en práctica formas saludables para desenvolverse en la vida e ir forjando una personalidad equilibrada y optimista.

Salovey y Mayer (1990) definieron inicialmente la Inteligencia Emocional como “la habilidad para manejar los sentimientos y emociones propios y de los demás, de discriminar entre ellos y utilizar esta información para guiar el pensamiento y la acción...”. Este término fue popularizado por Goleman (1996) y, en la actualidad, es la base de multitud de programas dirigidos tanto a niños como a adultos.
La alfabetización emocional, término que hace referencia a los programas concretos que pretenden facilitar un desarrollo de la inteligencia emocional, de las habilidades que tiene una persona para relacionarse de forma eficaz consigo mismo y con su familia, compañeros, profesores u otras personas de su entorno, es importante para cualquier individuo. Hemos de preguntarnos acerca de nuestros alumnos¿se sentirán felices?, ¿sabrán salir airosos de situaciones novedosas?, ¿cómo se podrá potenciar su competencia social?, ¿cómo se fomentará que se sientan cómodos y aceptados por los demás y por sí mismos?
Fundamentalmente, los componentes de la Inteligencia Emocional son: las emociones, los pensamientos y conductas, la auto-aceptación, la solución de problemas y las relaciones interpersonales.

Las emociones: el primer paso será aprender a identificar y etiquetar las propias emociones, desarrollar un vocabulario emocional, evaluar su intensidad y manejar sus reacciones emocionales identificando maneras adecuadas de expresarlas.

Los pensamientos y conductas: conviene que los niños comprendan la mutua relación entres sus pensamientos, emociones y comportamientos. Se tiene que desarrollar la motivación de logro de cada uno, para que puedan adquirir seguridad en lo que hacen y pidan ayuda sólo cuando lo necesiten. Controlar las emociones significa la capacidad para demorar gratificaciones y frenar la impulsividad.

La auto-aceptación: lo principal es que los niños desarrollen una aceptación incondicional de sí mismos y de los demás. Con este fin aprenderán a conocerse mejor, reconociendo cuáles son sus puntos fuertes y débiles; aprendiendo a quererse y aceptarse con independencia de sus errores, debilidades, rendimientos o, incluso, con independencia de las opiniones de los demás.

La solución de problemas: desde una edad temprana tienen que aprender que existen distintos tipos de situaciones y que cada una les exigirá unas u otras respuestas. Además, aprenderán a identificar diferentes alternativas de solución a los problemas. Todo ello se les enseñará con el fin de que aprendan a tomar las decisiones más convenientes y resuelvan de la mejor manera problemas cotidianos.

Las relaciones interpersonales: se basan en el autocontrol y la empatía, ponerse en el lugar del otro, e implican el desarrollo de la competencia social, la cooperación y los lazos de amistad. Los niños deben aprender a ponerse “en la piel” de otras personas, a iniciar y mantener amistades, comunicarse mejor con sus amigos, padres y profesores.


Para desarrollar la Inteligencia Emocional, ¿qué habrá que tener en cuenta?

En las emociones hay distintos componentes que se mezclan y relacionan entre sí y que hacen de ellas una de las grandes cualidades del ser humano.

Cuando una persona se “emociona”, esto puede advertirse en varios aspectos:

Sus conductas: ante una emoción realizamos gestos faciales, decimos algo o nos movemos de un lado a otro. Estas expresiones pueden verlas los demás y, por lo tanto, nos comunicamos también por medio de ellas. Si los niños aprenden a reconocer estas señales será un gran paso para saber etiquetar emociones, ponerles nombre. Sin embargo, en multitud de ocasiones los sentimientos no suelen expresarse verbalmente, sino a través del tono de voz, los gestos, miradas, etc. La clave para reconocer las emociones reside también en la destreza para interpretar el lenguaje corporal, habrá que hacerles prestar una gran atención a estas señales para que aprendan a discriminarlas.

Sus signos corporales: unas u otras emociones inducen respuestas muy distintas en nuestro cuerpo como, por ejemplo, la aceleración del ritmo cardiaco, la sudoración, los movimientos del estómago o la tensión de los músculos. Cuanto mejor conozca el niño lo que le sucede ante cada emoción, mejor sabrá controlarlas y cambiarlas, si es necesario, por otras más adecuadas.

Sus pensamientos: lo que se piensa en cada situación influye notablemente en cómo se resuelva. Si los niños aprenden a sentirse capaces para salir airosos de situaciones que ahora contemplan como difíciles, se sentirán más seguros e intentarán resolverlas, prestando atención a lo que se dicen a sí mismos. Aquí entra también en juego lo que los adultos les decimos sobre lo que pueden hacer, lo que se les da bien y lo que deben intentar explorar. Comentarios como “Lo vas a hacer bien”, “Tú puedes” o “Qué bien te ha salido” son siempre mucho más gratificantes para ellos y les impulsarán a tener un mejor autoconcepto de sí mismos.

Los profesores tenemos que dar ejemplo con nuestras vidas, aunque-evidentemente- los alumnos no conozcan los entresijos de nuestra privacidad, pero sí que nosotros sepamos que hay que ser coherentes con lo que transmitimos, que no se puede transmitir lo que uno no está poniendo en práctica y, si se puede, desde luego se está actuando de una forma hipócrita, con una falsa moral.
Para dar una buena clase no basta con haber estudiado mucho, hay que vivir y creer en la educación No creo en el profesor que jamás ha hecho un amago heroico, que no se ha rebelado en ninguna ocasión contra las imposiciones sociales o políticas. No creo en el profesor que desconoce los peligros que hoy en día acechan a niños y adolescentes, comportándose él mismo como uno de ellos al no poseer conciencia del riesgo( p.ej. -y perdón por el anglicismo- el “grooming”). No creo en el profesor que rehúye el encuentro consigo mismo y con su condición, no creo en el profesor soberbio, descortés y amargado, en el que no lucha contra lo que no le parece ético o contra sus propias fobias, vicios y complejos. No creo en el profesor que dice a sus alumnos que tienen que ser empáticos y él, en su vida íntima, no da la cara y crea traumas en los demás, no mira a los ojos de la persona a quien despide y esconde la cabeza bajo tierra para no pronunciar presencialmente un doloroso adiós definitivo,sin darle al otro ser la libertad de preguntar, de saber, libertad otorgada que sería un acto de generosidad,de equilibrio psicológico. No creo en el profesor que no vive con los pies en la tierra e ignora los problemas de su familia, de su comunidad, de su país y del mundo, puesto que “por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad."(Diego Luis Córdoba)

Seamos un ejemplo vivo de educación, de lucha y superación, de aceptación de errores, de búsqueda de la verdad. No nos conformemos con ser un busto parlante, busquemos la interacción y la sabiduría en el aula y en la vida. Seamos un verdadero zóon politikón.
"Un profesor trabaja para la eternidad: nadie puede decir dónde acaba su influencia."(Henry Brooks Adams)

Fuentes: artículos de Paloma Cuadrado, Millán Pueyes,Joaquín Mosó etc.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

HVMANITAS CIVIBUS


VTINAM PAIDEIA GRAECA CVM HUMANITATE ROMANA AUCTA TRANSMISSAQVE A MINISTRIS ECCLESIAE AD ORA ET LABORA IN MONASTERIIS DEDITIS NVMQVAM SATIS LAVDATIS VIGEAT ET LVCEAT IN CAELO PLENO FVLGENTIBVS STELLIS PER ANTIQVITATIS NOMINA APELLATIS quAE vitam nostram illuminaNt ET sVnt nobis viae securae ad virtutem AC scientiam APREHENDENDAM HODIE IN SAECULO VIGESSIMO PRIMO INTER NOS CIVES DIGITALES HVMANISTAS AD GRAECAM LATINAMQVE LINGUAS DOCENDAS FOVENDASQVE IRREPARABILE ET FATALE ET NOBILITER NATOS QVI CONTRA HAEC IGNARA TEMPORA QUAE NOBIS MISERRIME VIVERE CONTIGIT TRIUMPHANTE INMINENTEQVE DETRIMENTO NOSTRO IGNARA STULTITIA SICVT ILLIS TEMPORIBVS A NOBIS NON GRATIS SED AMORE TRADITIS NOSTRIS CARISSIMIS DISCIPVLIS MAXIMA REVERENTIA DIGNIS VIGVIT

Nosotros somos los únicos que de verdad educamos a la ciudadanía. Ofrecemos un Mundo Entero para analizar y tomar nota. Aprendemos de los ejemplos. Leónidas, el espartano, era un buen ciudadano, como también lo era el ateniense Pericles, y como lo era el romano Cicerón.
Paideia, traducido por lo romanos como humanitas encarna el conjunto de saberes que todo hombre que se precie de ser hombre (ánthropos/homo) y haga verdadero honor a lo que es, debe tener. Los atenienses tenían sus valores y los enseñaban; los espartanos también tenían los suyos y los transmitían a los niños, los jóvenes y los adultos; los romanos educaban con los ejemplos magníficos que su historia nos ofrece. Pero ¿y nosotros? ¿de verdad "Educación para la ciudadanía" es patrimonio de algún departamento o materia de las que se imparten en colegios e institutos? ¿Por qué desprecian la verdadera educación para la ciudadanía en libertad, que es enseñar a los Clásicos griegos y latinos?

Por un lado se desprecia olímpicamente la Cultura Clásica y por otro se pretende transmitir valores en los que nadie realmente cree; la" paz mundial", la "solidaridad entre pueblos y razas", la "igualdad" como objetivo social, etc. Puro engaño que no por más repetido deja de serlo. Con estas ideas blandengues e imbéciles que en vez de educar incitan a los alumnos a buscar valores en otros lados no se le hace ningún favor a la Educación. Celebraciones como "El día de la Paz" son ridículas. Los mismos niños se ríen de estas tonterías. Saben que sólo son palabras, una utopía. Para la vida real quieren otra cosa. Saber convivir en libertad, por ejemplo, y ayudarles a que ellos mismos vayan forjando su persona y vayan dilucidando su pensamiento. Pero que lo tengan, que no sean la comitiva de una recua.

Nuestro Sistema Educativo no tiene Norte; ni siquiera conoce la rosa de los vientos. Sólo sabe poner parches que solucionen problemas del momento: maltrato a la mujer, no violencia, manejo del ordenador, mucha tecnología y ya está. Las ideas, cuando se ofrecen, bien masticadas y sin jugo. Así estamos viviendo en una Sociedad completamente desideologizada. Sólo hay grupos de presión. Los individuos son educados para que sepan convivir en sociedad y no crear problemas, aunque dejen de ser ellos mismos, pero esta enseñanza tan directa y tan práctica es la peor de las educaciones. Hay que educar con las grandes ideas y con las grandes obras de arte no con basura intelectual como la que abunda en los libros recomendados para leer en la Secundaria.

Nosotr
os educamos verdaderos ciudadanos. Nosotros, que conocemos el Mundo Antiguo y, por tanto, el Moderno. Lo demás es pura utilización de las mentes de los niños en provecho de la política dominante y los grupos de presión. Lo importante, por lo visto, no es conocer la Historia de España, y la Historia Antigua que es por donde debería comenzar la formación de todo ciudadano español (pese a quien pese), continuando por el conocimiento de las Leyes, el funcionamiento de las Instituciones, la convivencia democrática y la apuesta por una sociedad mejor. Pero resulta que no, porque el título de la asignatura es un puro engaño, el envoltorio de papel dorado que envuelve la execrable miseria moral que nuestros hijos van a aprender, cual cobayas en el laboratorio de la “Sociedad Psocialista”.

¿Qué ciudadanos queremos? ¿Queremos “educados servidores de la corriente imperante” o queremos hombres libres que tengan la cultura necesaria para pensar por sí mismos. La Escuela y los Institutos deben educar sobre la Ciencia, sobre las Letras, sobre el Arte. En definitiva sobre conocimientos fundados en la búsqueda de la objetividad y de la certeza, sea matemática, sea histórica, pues incluso el Arte tiene su verdad.


sábado, 17 de noviembre de 2007

APUNTES SOBRE VARIEDADES DIAFÁSICAS, DIASTRÁTICAS Y DIATÓPICAS EN LA ENSEÑANZA DEL ESPAÑOL. Etimologías griegas y algún comentario clásico.





El cambio de registro o variedad diafásica (del griego diá-, a través de, diferencia, por separado y del verbo femí, hablar) atañe a cualquier estudiante de español como segunda lengua en cualquier momento, al igual que le afecta en su lengua materna. Todos cambiamos de registro, aunque sea leve o casi imperceptiblemente, unas cuantas veces al día, dependiendo de con quién hablemos o dónde nos hallemos. De hecho, tenemos que hacer interactuar nuestro propio idiolecto (del griego ídios, particular y lexis, dicción) con el idiolecto de otras personas y con el contexto en un significado social que el antropólogo Malinowski denominó con la feliz, a mi parecer, expresión “comunión fática”. Gracias a este clima de solidaridad comunicativa de la comunidad, el estudiante de español tiene garantizado, al menos, un intento de comprensión. Incluso las técnicas de seguimiento de William Labov han demostrado que el acento y el dialecto individuales varían sistemáticamente con la formalidad o informalidad de la situación. Por ello, considero imprescindible realizar ejercicios en clase acerca de los cambios de contexto y de la adecuación del empleo del vocabulario teniendo en cuenta los diversos tabúes como el de la delicadeza y la decencia, presentes, queramos o no, en nuestra lengua (a pesar de que lo que se nos vende en muchos medios de comunicación es que lo” mejor” es soltar tacos a diestro y siniestro por doquier). P.ej el estudiante a su jefe recién nombrada, ante su próxima maternidad, no ha de preguntarle que de cuánto está preñada, sino embarazada y no cuándo parirá, sino dará a luz.

Estudiar o entender una jerga diferente a la nuestra o variedades diastráticas (del griego diá- diferencia y del latín stratus, estrato) es menos habitual, aunque muy útil en determinados momentos, v. gr. cuando el estudiante de español se ve obligado a acudir a la consulta del médico y el facultativo no “traduce” al paciente, por la razón que sea, sus observaciones y dia-gnóstico. Para entender a los médicos no hay nada como el estudio de la etimología griega y latina( y algo de la ciencia del descifrado del griego micénico, pues mira que escriben "mal" los doctores, desconozco cómo consiguen interpretar sus recetas en las farmacias, habrán estudiado hermenéutica los vendedores de “venenos”, -que es lo que significa etimológicamente farmacia-, favorecidos,desde luego,por Hermes en muchos sentidos,incluso en el crematístico).

El uso de dialectos diferentes al español estándar o variedades diatópicas (del griego diá y tópos, diferencias de lugar) por parte de un estudiante de español es todavía menos corriente, a no ser que converse o se relacione a menudo con personas pertenecientes, en su origen, a otro ámbito geográfico. Sí es conveniente, al menos, hablarles de los fenómenos fonéticos principales que pueden encontrar en otros dialectos, como el seseo y el ceceo, la aspiración de las eses implosivas, la supresión o transformación de las dentales finales etc. Como por escrito el lenguaje es más conservador, apenas notarán estos fenómenos en el papel o en la pantalla de un ordenador. También podemos enseñarles diferencias morfológicas (p.ej diferente uso de pronombres personales) y de vocabulario muy empleado,v. gr. la diferencia de “coger” en España y en algunos países hispanoamericanos, antes de que les miren raro cuando digan “voy a coger el autobús” en vez de “tomar”. Otro ejemplo “botar”, galicismo medieval que, originariamente, tenía el sentido de arrojar, conservado en la mayor parte de las variedades americanas.

Por supuesto, tendremos que analizar el nivel, edad e intereses de nuestros alumnos y adecuarnos al entorno en que se mueven o se moverán. No es lo mismo enseñar a un extranjero que va a trabajar en Castilla y León, que a uno que lo va a hacer en Andalucía o en Hispanoamérica. No es lo mismo enseñar a un alumno foráneo que va a trabajar en un juzgado o en una consulta médica o en un bar. Siempre hay que tener en cuenta la finalidad del aprendizaje y adaptarnos, en la medida de lo posible, a ella, para obtener un mayor rendimiento y satisfacción en nuestros discentes. Como dice el aforismo latino "utile dulcius", lo útil más dulce.