viernes, 30 de noviembre de 2007

Robur Hispaniae




Me voy a tomar la libertad de poner en el blog las palabras de un buen amigo soriano a quien veo en vacaciones, Antonio Valén, soriano "del exilio" como yo. Me unen a él muchas vicisitudes y experiencias. Fuimus juntos al Instituto Antonio Machado. Aún recuerdo el día en que decidió su nota de la evaluación mediante un pulso (real, no metafórico) con el profesor de francés. Eso sí que eran buenos tiempos. Un Instituto masculino tenía esas cosas. Ni criterios de evaluación, ni objetivos específicos, ni competencias educativas, ni adaptaciones curriculares, ni mandangas. Educación de verdad y no gilipolleces. Lástima que no recuerde quién venció en el pulso. Pero, bueno, el resultado, no era lo importante. Lo importante era que nos trataban como nos gustaba que nos trataran. Ya sabemos que Aquiles era el más fuerte "porque era el más fuerte", como dice Machado. Quién nos iba a decir que ambos seríamos algún día profesores e íbamos a ver la obra desde el escenario y no desde la butaca. ¡Esa sí que es una obra interesante, cada día distinta! Esto es lo que nos engancha a la docencia. Saber que cada día y a cada hora comienza una nueva obra de teatro.
En mis recuerdos están muchas de las conversaciones lingüísticas que tuvimos. Siempre he tenido en cuenta sus ideas y su gran sentido común. Piensa por él mismo y no se deja llevar por el borreguismo imperante en nuestra sociedad hasta límites insospechables.
Yo estuve antes que él en Galicia como profesor (Narón, en La Coruña y Puebla de Trives, en Orense) y unos años después allí llegó Valén a dejar su impronta. En mis planes no estaba el quedarme muchos años en Galicia. Y la razón era muy clara para mí. Había por los Institutos demasiados imbéciles que se creían superiores por ser gallegos (esto tiene pase) y por hablar gallego. Además desde la administración se nos envíaba todo en gallego oficial (horresco referens), una lengua ridículamente castellanizada hasta las entretelas del corazón, creada a golpe de boletín e impuesta sin miramientos en las aulas para azote de los listísimos niños gallegos. Niños tan listos que preferían y adoraban que les habláramos en castellano o español, que igual me da que me da lo mismo.
Ahora por lo que veo, quienes tienen mucho que enseñar con su conocimiento y con su valía personal, quienes son valientes y defienden nuestra lengua, el español, doquiera que vayan, lo tienen cada vez más difícil. "Gozan" de un Gobierno Socialista en las tierras galaicas y lo van a empezar a pagar (odio a Castilla y ensalzamiento del terruño). Los sorianos somos campesinos, nos gusta lo rural y lo veneramos como antiguos celtíberos que somos, pero tenemos la vista puesta en el horizonte. Eso es lo que nos distingue.
Yo me fui de Galicia a los cuatro años por este motivo. Ansiaba vivir donde la única lengua oficial fuera mi lengua, el castellano. Y estoy en Aragón, estoy en mi patria lingüística, aquí han nacido mis hijos, estoy en tierras donde todavía no se desprecia nuestra sagrada y noble lengua. Si algún día ocurre esto me iré, por supuesto, como me fui de las montañas de Trives, tan parecida en el clima a nuestra Soria querida. Quiero mi lengua y quiero vivir con quienes sólo hablan mi lengua. Todo un lujo en Hispania.

¡Antonio, Galicia es maravillosa, pero luchar contra esta tendencia a despreciar el español te va a suponer demasiados sinsabores!

Y ahora reproduzco las palabras de Antonio Valén, profesor de francés en Tuy, que son las que importan y dan idea de la situación:

Después de ocho años viviendo en Galicia, ya he tenido tiempo más que suficiente para
cansarme del eterno tema del uso del gallego y del castellano, por lo que ayer me decidí
finalmente a leer ante la CCP del insti un discursito que os mando a continuación. Espero no haber herido la sensibilidad de nadie.

Para los que no sois profes: La CCP es una reunión mensual o bimensual de la Comisión de Coordinación Pedagógica, es decir, del equipo directivo y los jefes de los departamentos (francés, matemáticas, biología, etc.). En mi instituto, unas 20 personas. Este año soy el secretario de la CCP, por lo que antes de cada nueva reunión tengo que leer el resumen de la anterior. Ayer leí mi primer resumen.

Para los que no sois gallegos: La situación lingüística de Galicia no se parece ni a la
de Cataluña ni a la del País Vasco, pero me recuerda mucho a la de Valencia, es decir,
casi todo el mundo es bilingüe pero el castellano predomina y tiene visos de continuar
así. En determinados círculos, como los profes, los intelectuales y la progresía en
general (especialmente de cuarentones para arriba) es de buen tono utilizar más el
gallego, quizá para sacarlo del gueto de los usos que podríamos llamar “rituales” (actos
culturales y políticos de cierta enjundia, rotulación en edificios públicos, papeleo
administrativo de la Xunta y los ayuntamientos...). En estos ambientes, todo lo que se
haga para promover el idioma está muy bien visto, y muy especialmente la llamada
“discriminación positiva” a favor del gallego. En lo que me toca más de cerca, algunos
promueven que toda la enseñanza pública sea en gallego.

Personalmente, la discriminación “positiva” me parece tan negativa como la discriminación “negativa”, y la idea de la enseñanza pública íntegramente en gallego me parece tan absurda como la idea de la enseñanza pública íntegramente en castellano… Espero que nunca llegue el día en que yo, castellano, tenga que dar mis clases en gallego, y mis alumnos, gallegos, me respondan en castellano… que sería lo más probable.
Por todo esto me animé a utilizar mi derecho al pataleo, que no otra cosa es lo que vais
a leer. Creo que no tengo nada que perder (espero), y me imagino que tampoco nada que
ganar. Bueno, sí, algo voy a ganar: que nadie me acusará de autoodio, puesto que yo soy
castellano. “Autoodio” es la palabrita, o el arma arrojadiza, que gustan de usar los que
critican a aquellos gallegos que prefieren expresarse habitualmente en castellano. Si
alguien quiere leer más sobre el tema, aquí tenéis un enlace a un artículo de Antón
Baamonde recientemente publicado en “El País” que trata el tema sin aspavientos y sin
falso optimismo:

http://www.elpais.com/articulo/Galicia/Algo/gallego/elpepiautgal/20071114elpgal_13/Tes/

Lo único bueno de los temas tabú es que alguna vez hay que airearlos. Mi protesta la hice en gallego, siguiendo el consejo de un buen amigo. Más abajo está el mismo texto en castellano. Chao,

Antonio

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(O MEU DISCURSIÑO PREVIO)

Antes de comezar a lectura da acta da última reunión da CCP, quero deixar constancia domeu desacordo coa imposición de ter que escribila obrigatoriamente en galego. A
experiencia e, sobre todo, o sentido común aconsellábanme redactala directamente en
castelán, que non só é a miña lingua materna, senón tamén a que utilizo a diario no
instituto de forma espontánea e natural, aparentemente sen que a ninguén lle cause
urticaria ou lle provoque dores de ouvido.

Informeime ben e parece ser que este tipo de documentos no ensino público deben
redactarse en galego, o cal me parece unha norma tan arbitraria como inxusta: arbitraria,
porque Galicia se caracteriza precisamente por ser un país bilingüe, e se o uso de ambas
as dúas linguas estiver realmente normalizado non se primaría en ningún caso unha delas sobre a outra; inxusta, porque me impón traballar na lingua que menos domino das dúas -gústeme ou non me guste- a pesar de que precisamente o castelán é a miña especialidade, dado que eu non son licenciado en filoloxía francesa, senón hispánica.

Con todo, decidinme a redactar a acta na impropiamente chamada lingua _propia_ de
Galicia, non tanto por cumprir unha lei que non merece o meu respecto coma por compracer algunhas persoas que agora están nesta sala coas que me une un sentimento de amizade que transcende o campo puramente profesional. Pero traizoaríame a min mesmo se eu non deixar ben claros os meus motivos profundos nun tema, como o do uso das linguas, que a todos nos toca a fibra sensible, e a min o primeiro.

Que ninguén me malinterprete: non estou a facer unha alegación en contra do uso da lingua galega. Sen ir máis lonxe, o ano pasado formei parte do Grupo de Traballo do instituto que se encargou de escribir un manual de iniciación ao galego pensado para os nosos alumnos marroquís; e, por outra parte, considero que o pequeno esforzo de redactar as actas da CCP en galego servirá para me perfeccionar e depurar erros nun idioma que me gusta moito. Repito, non estou en contra do uso e a protección do galego; do que si estou en contra é de que non me deixen decidir libremente en que lingua falo e escribo.

Comprendo que non é o momento de dicir en voz alta o que penso sobre a imposición domonolingüismo por decreto ou do imperialismo lingüístico en xeral, así que só me resta dar as grazas ao noso compañeiro Pepe, que tomou a molestia de revisar e corrixir o texto. Isto é canto quería dicir. Supoño que alguén fará os inevitables comentarios para adoutrinarme no que é e o que non é politicamente correcto á hora de se referir ao uso das nosas dúas linguas... pero non me importa: xa nos coñecemos todos, e todos sabemos o que pensamos ao respecto. Nada máis, grazas.

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(MI DISCURSITO PREVIO)

Antes de comenzar la lectura del acta de la última reunión de la CCP, quiero dejar
constancia de mi desacuerdo con la imposición de tener que escribirla obligatoriamente en gallego. La experiencia y, sobre todo, el sentido común me aconsejaban redactarla
directamente en castellano, que no sólo es mi lengua materna, sino también la que utilizo a diario en el instituto de forma espontánea y natural, aparentemente sin que a nadie le cause urticaria o le provoque dolores de oído.

Me informé bien y parece ser que este tipo de documentos en la enseñanza pública han de redactarse en gallego, lo cual me parece una norma tan arbitraria como injusta:
arbitraria, porque Galicia se caracteriza precisamente por ser un país bilingüe, y si el
uso de ambas lenguas estuviese realmente normalizado no se primaría en ningún caso una de ellas sobre la otra; injusta, porque me impone trabajar en la lengua que menos domino de las dos -me guste o no me guste- a pesar de que precisamente el castellano es mi especialidad, dado que yo no soy licenciado en filología francesa, sino hispánica.

Con todo, me decidí a redactar el acta en la impropiamente llamada lengua _propia_ de
Galicia, no tanto por cumplir una ley que no merece mi respeto como por complacer a
algunas personas que ahora están en esta sala con las que me une un sentimiento de
amistad que trasciende el campo puramente profesional. Pero me traicionaría a mí mismo si no dejase bien claros mis motivos profundos en un tema, como el del uso de las lenguas, que a todos nos toca la fibra sensible, y a mí el primero.

Que nadie me malinterprete: no estoy haciendo un alegato en contra del uso de la lengua
gallega. Sin ir más lejos, el año pasado formé parte del Grupo de Trabajo del instituto
que se encargó de escribir un manual de iniciación al gallego pensado para nuestros
alumnos marroquís; y, por otra parte, considero que el pequeño esfuerzo de redactar las
actas de la CCP en gallego me servirá para perfeccionarme y depurar errores en un idioma que me gusta mucho. Repito, no estoy en contra del uso y la protección del gallego; de lo que sí estoy en contra es de que no me dejen decidir libremente en qué lengua hablo y escribo.

Comprendo que no es el momento de decir en voz alta lo que pienso sobre la imposición del monolingüismo por decreto o del imperialismo lingüístico en general, así que sólo me resta dar las gracias a nuestro compañero Pepe, que se tomó la molestia de revisar y corregir el texto. Esto es cuanto quería decir. Supongo que alguien hará los inevitables comentarios para adoctrinarme en lo que es y lo que no es políticamente correcto a la hora de referirse al uso de nuestras dos lenguas… pero no me importa: ya nos conocemos todos, y todos sabemos lo que pensamos al respecto. Nada más, gracias.

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