miércoles, 28 de noviembre de 2007

EDUCATIO, NON INSTRUCTIO!



Qartulus / anoru(m) IIII si /[tibi] terra levis.
Quartulo, de cuatro años de edad, que la tierra te sea leve
Estela funeraria de un niño minero de Baños de la Encina (Jaén)




Quartule, sit tibi vita levis! Cuártulo, quiero ayudarte a llevar una vida mejor, deseo sacar de dentro de ti lo mejor que tienes, esto es, voy a e-ducarte, voy a intentar hacerte un hombre hecho y derecho,voy a lograr que no mueras a una edad tan tierna por no haber tenido la oportunidad de formarte.Ya verás,lo conseguiremos, conseguiremos que el hombre sea realmente una síntesis de naturaleza y libertad.
Te preguntarás cómo voy a alcanzarlo, cómo voy a conseguir que los educadores seamos algo más que unos meros transmisores de disciplinas. La respuesta es muy fácil, sólo hay que dejarse guiar por una lucecita, es la lucecita de la inteligencia emocional y de la mejora y de la coherencia personal.
Voy a incitarte a ti y a tus compañeros y voy a estimularos y encauzaros en la búsqueda de la verdad.




Un colega profesional del IES Pablo Serrano, Joaquín Mosó, escribió ayer en el Periódico de Aragón ”una cosa es predicar y otra es dar pan,si queremos que los otros den pan,empecemos con el ejemplo” .Y es que como dijo una persona muy inteligente, Albert Einstein “Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera”.


Hoy en día ha surgido un movimiento dentro de la Psicología que trata de investigar y poner en práctica formas saludables para desenvolverse en la vida e ir forjando una personalidad equilibrada y optimista.

Salovey y Mayer (1990) definieron inicialmente la Inteligencia Emocional como “la habilidad para manejar los sentimientos y emociones propios y de los demás, de discriminar entre ellos y utilizar esta información para guiar el pensamiento y la acción...”. Este término fue popularizado por Goleman (1996) y, en la actualidad, es la base de multitud de programas dirigidos tanto a niños como a adultos.
La alfabetización emocional, término que hace referencia a los programas concretos que pretenden facilitar un desarrollo de la inteligencia emocional, de las habilidades que tiene una persona para relacionarse de forma eficaz consigo mismo y con su familia, compañeros, profesores u otras personas de su entorno, es importante para cualquier individuo. Hemos de preguntarnos acerca de nuestros alumnos¿se sentirán felices?, ¿sabrán salir airosos de situaciones novedosas?, ¿cómo se podrá potenciar su competencia social?, ¿cómo se fomentará que se sientan cómodos y aceptados por los demás y por sí mismos?
Fundamentalmente, los componentes de la Inteligencia Emocional son: las emociones, los pensamientos y conductas, la auto-aceptación, la solución de problemas y las relaciones interpersonales.

Las emociones: el primer paso será aprender a identificar y etiquetar las propias emociones, desarrollar un vocabulario emocional, evaluar su intensidad y manejar sus reacciones emocionales identificando maneras adecuadas de expresarlas.

Los pensamientos y conductas: conviene que los niños comprendan la mutua relación entres sus pensamientos, emociones y comportamientos. Se tiene que desarrollar la motivación de logro de cada uno, para que puedan adquirir seguridad en lo que hacen y pidan ayuda sólo cuando lo necesiten. Controlar las emociones significa la capacidad para demorar gratificaciones y frenar la impulsividad.

La auto-aceptación: lo principal es que los niños desarrollen una aceptación incondicional de sí mismos y de los demás. Con este fin aprenderán a conocerse mejor, reconociendo cuáles son sus puntos fuertes y débiles; aprendiendo a quererse y aceptarse con independencia de sus errores, debilidades, rendimientos o, incluso, con independencia de las opiniones de los demás.

La solución de problemas: desde una edad temprana tienen que aprender que existen distintos tipos de situaciones y que cada una les exigirá unas u otras respuestas. Además, aprenderán a identificar diferentes alternativas de solución a los problemas. Todo ello se les enseñará con el fin de que aprendan a tomar las decisiones más convenientes y resuelvan de la mejor manera problemas cotidianos.

Las relaciones interpersonales: se basan en el autocontrol y la empatía, ponerse en el lugar del otro, e implican el desarrollo de la competencia social, la cooperación y los lazos de amistad. Los niños deben aprender a ponerse “en la piel” de otras personas, a iniciar y mantener amistades, comunicarse mejor con sus amigos, padres y profesores.


Para desarrollar la Inteligencia Emocional, ¿qué habrá que tener en cuenta?

En las emociones hay distintos componentes que se mezclan y relacionan entre sí y que hacen de ellas una de las grandes cualidades del ser humano.

Cuando una persona se “emociona”, esto puede advertirse en varios aspectos:

Sus conductas: ante una emoción realizamos gestos faciales, decimos algo o nos movemos de un lado a otro. Estas expresiones pueden verlas los demás y, por lo tanto, nos comunicamos también por medio de ellas. Si los niños aprenden a reconocer estas señales será un gran paso para saber etiquetar emociones, ponerles nombre. Sin embargo, en multitud de ocasiones los sentimientos no suelen expresarse verbalmente, sino a través del tono de voz, los gestos, miradas, etc. La clave para reconocer las emociones reside también en la destreza para interpretar el lenguaje corporal, habrá que hacerles prestar una gran atención a estas señales para que aprendan a discriminarlas.

Sus signos corporales: unas u otras emociones inducen respuestas muy distintas en nuestro cuerpo como, por ejemplo, la aceleración del ritmo cardiaco, la sudoración, los movimientos del estómago o la tensión de los músculos. Cuanto mejor conozca el niño lo que le sucede ante cada emoción, mejor sabrá controlarlas y cambiarlas, si es necesario, por otras más adecuadas.

Sus pensamientos: lo que se piensa en cada situación influye notablemente en cómo se resuelva. Si los niños aprenden a sentirse capaces para salir airosos de situaciones que ahora contemplan como difíciles, se sentirán más seguros e intentarán resolverlas, prestando atención a lo que se dicen a sí mismos. Aquí entra también en juego lo que los adultos les decimos sobre lo que pueden hacer, lo que se les da bien y lo que deben intentar explorar. Comentarios como “Lo vas a hacer bien”, “Tú puedes” o “Qué bien te ha salido” son siempre mucho más gratificantes para ellos y les impulsarán a tener un mejor autoconcepto de sí mismos.

Los profesores tenemos que dar ejemplo con nuestras vidas, aunque-evidentemente- los alumnos no conozcan los entresijos de nuestra privacidad, pero sí que nosotros sepamos que hay que ser coherentes con lo que transmitimos, que no se puede transmitir lo que uno no está poniendo en práctica y, si se puede, desde luego se está actuando de una forma hipócrita, con una falsa moral.
Para dar una buena clase no basta con haber estudiado mucho, hay que vivir y creer en la educación No creo en el profesor que jamás ha hecho un amago heroico, que no se ha rebelado en ninguna ocasión contra las imposiciones sociales o políticas. No creo en el profesor que desconoce los peligros que hoy en día acechan a niños y adolescentes, comportándose él mismo como uno de ellos al no poseer conciencia del riesgo( p.ej. -y perdón por el anglicismo- el “grooming”). No creo en el profesor que rehúye el encuentro consigo mismo y con su condición, no creo en el profesor soberbio, descortés y amargado, en el que no lucha contra lo que no le parece ético o contra sus propias fobias, vicios y complejos. No creo en el profesor que dice a sus alumnos que tienen que ser empáticos y él, en su vida íntima, no da la cara y crea traumas en los demás, no mira a los ojos de la persona a quien despide y esconde la cabeza bajo tierra para no pronunciar presencialmente un doloroso adiós definitivo,sin darle al otro ser la libertad de preguntar, de saber, libertad otorgada que sería un acto de generosidad,de equilibrio psicológico. No creo en el profesor que no vive con los pies en la tierra e ignora los problemas de su familia, de su comunidad, de su país y del mundo, puesto que “por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad."(Diego Luis Córdoba)

Seamos un ejemplo vivo de educación, de lucha y superación, de aceptación de errores, de búsqueda de la verdad. No nos conformemos con ser un busto parlante, busquemos la interacción y la sabiduría en el aula y en la vida. Seamos un verdadero zóon politikón.
"Un profesor trabaja para la eternidad: nadie puede decir dónde acaba su influencia."(Henry Brooks Adams)

Fuentes: artículos de Paloma Cuadrado, Millán Pueyes,Joaquín Mosó etc.

2 comentarios:

Juan Carlos Sesé dijo...

Me parece muy adecuado este artículo y creo que en cierta forma los profesores somos un referente en la vida del alumno, incluso cuando no les damos clase. Por otra parte, la inteligencia emocional me parece una cosa tan compleja que no hay ningún libro que dé en el clavo. La razón es nuestras vidas son muy diferentes de una a otra persona y no se puede hacer una "ciencia" de las relaciones humanas.

Margarita Fernández Güezmes dijo...

La psicología es una ciencia, no es una entelequia. La psicología (con p- inicial,pues, si no la lleva, sabemos los clásicos que el estudio del sicólogo se centra en el higo)estudia la mente y la conducta. Es una disciplina que abarca todos los aspectos de la experiencia humana, desde las funciones del cerebro hasta el desarrollo de los niños, de cómo los seres humanos y los animales sienten, piensan y aprenden a adaptarse al medio que les rodea. La psicología moderna se ha dedicado a recoger hechos sobre la conducta y la experiencia, y a organizarlos sistemáticamente, elaborando teorías para su comprensión. Estas teorías ayudan a conocer y explicar el comportamiento de los seres humanos y en alguna ocasión, incluso, a predecir sus acciones futuras, pudiendo intervenir sobre ellas. Pero,¿qué es una ciencia? La ciencia (del latín scientia, conocimiento) es un conjunto de métodos y técnicas para la adquisición y organización de conocimientos sobre la estructura de un conjunto de hechos objetivos y accesibles a varios observadores y estructurables en reglas o leyes universales, que dan cuenta del comportamiento de un sistema y predicen cómo actuará dicho sistema en determinadas circunstancias.
La personalidad es un conjunto organizado de rasgos, esto es, comportamientos relativamente permanentes y estables en el tiempo, que caracterizan a un individuo.Incluso las razones particulares y variadas que pueden inducirnos a cada persona, como dices,a obrar de un determinado modo son potencial objeto de estudio.
El estudio de la personalidad se configura alrededor de tres modelos vigentes: el clínico, el correlacional y el experimental. El modelo clínico da prioridad al estudio en profundidad de los individuos. El modelo correlacional busca explorar diferencias individuales mediante estudios de tipo encuesta en grandes muestras de población. El modelo experimental establece relaciones causa-efecto a partir de la manipulación de variables.
Uno de los modelos predominantes es el llamado modelo de cinco factores de la personalidad: neuroticismo, extraversión, agradabidilidad, apertura y conciencia. Por aquí iban los tiros cuando hablo de cómo ha de ser un profesor ideal. Que los dioses y especialmente nuestro esfuerzo nos permitan ser óptimos docentes y estupendas personas. Particularmente creo que la clave está en la em-patía, en saber ponerse en el lugar del otro y tratar a nuestros alumnos con deferencia.Se aprende mucho cuando nos situamos en la perspectiva de los demás. Podemos avanzar desde la visión única de un simple Cícl-ope al panorama de Argos Pan-optes, por poner un ejemplo mitológico.Saludos