jueves, 6 de septiembre de 2007

Aliquid de modo subjunctivo

Unas notas "informales" sobre el subjuntivo.

En primer lugar, quiero disculparme ante todos por si estoy diciendo una pura obviedad o si he perdido por completo el raciocinio lingüístico y me he pasado al bando de los filósofos, con perdón por la soberbia al utilizar esta palabra que, por otro lado, me exime de pesares ante acusaciones de ignorancia de las nuevas tendencias del estudio de la lengua, que creo que son pragmatico- abstracto- neofuncionalistas y, además de romper por eclecticismo con toda la lingüística anterior, están a punto de descubrir lo que quería decir Virgilio con SVNT LACRIMAE RERVM ET MENTEM MORTALIA TANGVNT. Ya contarán.

Voy al subjuntivo. Si alguien pretende comenzar una frase latina y ser él mismo sujeto de la representación (lo que se escenifica en el mundo concreto o en el de lo abstracto) desde un punto de vista DESIDERATIVO y VOLITIVO tendría que utilizar el presente de subjuntivo: cupiam.... y velim..., en lugar de los imperfectos cuperem... y vellem...

Tradicionalmente se ha venido diciendo que el subjuntivo latino es en presente yusivo, exhortativo, imprecativo, imperativo, etc. Veamos si es así. Tomemos como ejemplo el ilustrísimo verso catuliano VIVAMVS, MEA LESBIA, ATQVE AMEMVS. ¿De verdad alguien cree que vivir y amar puede ser ordenado, exhortado o imprecado con resultado satisfactorio? ¿Cómo puede ordenársele a alguien vivir, si no depende de uno mismo (otra cosa sería matar), o amar, si es un impulso irracional o, al menos, inconsciente? Y si no es posible que se cumplan ese tipo de órdenes, cómo entonces pueden ser llamadas órdenes, exhortaciones o imprecaciones. Es como si alguien le ordenáramos soñar, algo que no depende de la voluntad: cosa imposible y descabellada en la lógica lingüística, que no poética. Por tanto, qué tipo de subjuntivo tenemos en VIVAMVS y AMEMVS si no es stricto sensu un acto volitivo?

Lo explico. El subjuntivo supone una irrupción del "ego cogitans aut sentiens", es decir de los pensamientos y sentimientos que nos arrastran e interfieren en la esfera de lo representado por la razón ("ego rationalis"), mientras que el indicativo es sólo representación de ideas ("quid imaginarium") concretas (lo que ocurre a la vista de los sentidos) o abstractas (sólo asequible al intelecto). Por otro lado, la diferencia entre el presente/pret. perf. y el imperfecto/pluscuamp. radica en que los tiempos primeros "desean y quieren", mientras que los segundos necesitan un "permiso" de no se sabe quién para ejecutar esa expresión de lo más íntimo. El deseo procura un placer inmediato, aunque de muy superior intensidad, mientras que la voluntad, por el contrario, supone un placer muy durarero a pesar de que la intensidad es mucho menor que en el caso del deseo: hay quien se deja arrastrar por el deseo y quien se deja arrastrar por la voluntad, lo cual divide el mundo entre románticos-soñadores-ilusos-apasionados y realistas-materialistas-resabidillos-apáticos, cediendo por tanto los primeros a las mieles del "carpe diem" y los segundos a las del "non olet".

Por eso, cuando Catulo dice VIVAMVS, MEA LESBIA, ATQVE AMEMVS (es español clarísimo que nos acerca muchísimo a Roma, lo cual es imposible en inglés -lengua que confunde el indicativo con el imperativo y el subjuntivo ¡vade retro, barbarian! ¡qué pena de lengua, sin subjuntivo! Así son ellos de insulsos (y tan educados, dicho sea de paso). A ver si resulta que la diferencia entre germánicos y románicos radica en la concepción del subjuntivo, tan querido para nosotros... Una vez más no sabemos si la lengua refleja el espíritu de un pueblo o es más bien la lengua el resultado comunicativo del espíritu del pueblo (Volkseele oder Volkakt ist die Sprache?)

Vuelvo. Así que cuando Catulo dice VIVAMVS, MEA LESBIA, ATQUE AMEMVS está diciendo algo que los románicos comprendemos muy bien. Por cierto, por qué los profesores de latín no invitan con este verso al estudio, en lugar de con "rosa est pulchra" o parecidas lindezas -¡qué redundancia tan grande y absurda sobre la rosa, que ...a quién le va a parecer fea?-.

Pues bien, revolviendo a lo del subjuntivo referido a los verbos en copulación VIVERE y AMARE dirigidos a una mujer (esfera del tú). El nombre, Lesbia, nos lleva a Safo, sugerencia mayúscula: Lesbia era Clodia, mujer casada, segúnse conocía (¿debemos negar a lus alumnos estas situaciones y conducirlos hacia la familia feliz ideal de papá y mamá que se quieren y tienen un hijo y una hija guapos y listos? ¿educación en valores se llama esto ¿o papeles sociales del hombre y la mujer?).

Tenemos, por tanto, la expresión de un deseo y una voluntad conjuntas referidas a los verbos esenciales (sin acción) vivir y amar, fundamento de toda la existencia: el amar no es otra cosa que "vivir deseando vivir y prolongar la vida en contacto con otro ser" y ya sabemos que Eros es la divinidad primera, luego vendrían Gea y Urano sin apenas explicación de Hesíodo, lo cual da muestra de la gran talla del poeta que fue al Monte Helicón (¿Será verdad que son los montes lugares de inspiración?). Además junto a vivir y amar están representados como divinidad telúrica, Lesbia y como uránica, Catulo. Y todo ello sin cortapisas, porque hay presente de subjuntivo y no imperfecto, que más que imperfecto debería llamarse "Don Perfecto", pues siempre está sacando defectos y poniendo pegas a la libre expansión del yo, sumiéndonos en el terreno de lo “posible si…” o “irreal porque…”.

En suma, VIVAMVS, MEA LESBIA, ATQVE AMEMVS, (que, por cierto, es un endecasílabo hispano con acento en segunda, sexta y undécima) podría denominarse "verso de la partenogénesis desidero-volitiva", con el cual pienso empezar el curso de 1º de Bachiller. Los comentarios de alumnos y alumnas quizá me ocupen toda la clase, o puede ser que no pasen de unas sonrisas cómplices. En fin, me servirá para calibrar el curso que tengo y saber cómo voy a enfocar la programación de lecturas obligatorias y comentadas en clase. Ahí se dilucidará si van a leer (traducido, pero comentado) el Ars Amandi de Ovidio, la fábula de Cupido y Psique que narra Apuleyo, o el Libro XXI de Tito Livio con la 2ª Guerra Púnica. Ellos verán...Ya lo contaré en HVMANITAS NOVA.

1 comentario:

Juan Carlos Sesé dijo...

Hola, compañeros:
estoy ilusionado porque me ha tocado Zaragoza, aunque aún no sé qué centro. En este año de oposiciones pienso además de estudiar hacer actividades clásicas como cenar con los amigos, ir al teatro o pasear solo.
Seguiremos en contacto. Un saludo.