viernes, 1 de junio de 2007

MAXIMA DEBETUR PUERO REVERENTIA

1 comentario:

Margarita Fernández Güezmes dijo...

La niña clásica nos mira tranquilamente de soslayo mientras recibe cariño.
Los niños que reciben apoyo y afecto de sus padres y profesores conforman una personalidad más equilibrada.Esa serenidad,esa ataraxia,puede percibirse siempre en el rostro de una persona.
Estoy acordándome ahora de una escena de la película Gladiator,cuando el excéntrico e insomne Cómodo observa dormir plácidamente a su sobrino Lucio y comenta con envidia algo así:"duerme porque se sabe amado"
Los escolares han de recibir auténtico apoyo y afecto de sus padres y profesores.Como docentes una gran parte de nuestra misión es transmitir respeto y affectus a nuestros alumnos,aunque tengamos que enfrentarnos a ellos,a la sociedad entera o a nosotros mismos,pues la postura más cómoda es cerrar los ojos y mirar para otro lado.
Si queremos que nuestra labor dé su fruto hay que esforzarse ante todo en la transmisión de valores.Los valores genuinos del ser humano como zoon politikón,como animal político y pleno de sentimientos y saberes.
Recordando a Séneca,hagamos valer el adagio NON SCHOLAE,SED VITAE DISCIMUS.